XXXI Carrera en Cuesta de la Rabassada 1977

La carretera de la Rabassada volvió a rugir el 16 de octubre de 1977 con motivo de la XXXI edición de la tradicional Carrera en Cuesta, una de las pruebas más emblemáticas del motociclismo catalán. Organizada por la Penya Motorista Barcelona, la competición reunió a numerosos pilotos y aficionados en un escenario histórico que desde hacía décadas formaba parte de la cultura deportiva de Barcelona.

La Rabassada era mucho más que una simple subida. Sus curvas rápidas, el desnivel constante y la proximidad del público convertían cada edición en una auténtica fiesta del motor. A lo largo de los años habían competido en ella algunas de las grandes figuras del motociclismo español, y en 1977 la tradición continuó con una destacada participación de pilotos procedentes tanto de la velocidad como del todo terreno.

El gran protagonista de la jornada fue Benjamín Grau. El piloto barcelonés, uno de los nombres más importantes del motociclismo español de la década, se adjudicó la victoria absoluta al volante de su Yamaha TZ 350. Grau confirmó una vez más su extraordinaria versatilidad, capaz de brillar tanto en las carreras de resistencia internacionales como en las competiciones de montaña. Tras él finalizó Jaime Alguersuari, compañero de marca y uno de los pilotos más rápidos del panorama catalán.

Entre los participantes también destacó Luis Ricart con otra Yamaha TZ 350, mientras que en las categorías de menor cilindrada sobresalió María Ángeles Lario, vencedora con una Bultaco Streaker 125. La prueba contó igualmente con numerosos pilotos locales, muchos de ellos sobre motocicletas derivadas del todo terreno adaptadas para el asfalto, reflejando el carácter popular que siempre distinguió a la Rabassada.

Miles de aficionados ocuparon los márgenes de la carretera para seguir una competición que, más allá de los resultados, representaba una de las últimas grandes expresiones del motociclismo de montaña en Cataluña. La mezcla de motocicletas de competición, motos de serie preparadas y pilotos de procedencias muy diversas otorgaba a la carrera un ambiente único difícil de encontrar en otros certámenes.

La edición de 1977 volvió a confirmar el enorme arraigo de la Subida a la Rabassada entre los aficionados. Aún faltaban algunos años para su desaparición definitiva, pero la prueba seguía conservando toda la esencia de aquellas competiciones que acercaban el motociclismo al público y permitían disfrutar de los mejores pilotos en un entorno incomparable.

Clasificación destacada
Benjamín Grau (Yamaha TZ 350)
Jaime Alguersuari (Yamaha TZ 350)
(Clasificación no localizada)
Luis Ricart (Yamaha TZ 350)
Domingo García (Bultaco 370)

Ganadora categoría femenina:

María Ángeles Lario (Bultaco Streaker 125)