GP DE ESPAÑA DE VELOCIDAD 1964

Barcelona, 10 de mayo de 1964.

El Circuito de Montjuïc volvió a convertirse en el centro del motociclismo internacional con la disputa del Gran Premio de España de Velocidad, una de las citas más esperadas del calendario mundial, que reunió a los mejores pilotos del momento en las distintas categorías.

Desde primeras horas de la jornada, la montaña de Montjuïc se vio colmada por miles de aficionados que se distribuyeron a lo largo del trazado urbano, transformando el circuito en un auténtico anfiteatro natural. El recorrido, tan espectacular como exigente, volvió a poner a prueba la habilidad de los pilotos y la resistencia de las motos.

Las carreras se sucedieron a lo largo del día en un ambiente de máxima expectación. En las categorías pequeñas, la igualdad y la precisión marcaron el ritmo de competición, mientras que en las cilindradas superiores la potencia y la velocidad ofrecieron un espectáculo de primer nivel en las largas rectas del trazado.

La recta del estadio volvió a ser uno de los puntos más espectaculares del circuito, donde las motocicletas alcanzaban altas velocidades antes de afrontar frenadas decisivas. En contraste, zonas como la Font del Gat exigieron una conducción mucho más técnica, donde cualquier error podía resultar determinante.

La dureza del trazado urbano quedó nuevamente patente. Sin escapatorias y con protecciones mínimas, Montjuïc no perdonó errores, provocando caídas y abandonos a lo largo de la jornada, en una carrera donde la regularidad resultó tan importante como la velocidad pura.

Con el paso de las mangas, quedaron definidos los vencedores de las distintas cilindradas. En la categoría de 500 cc, la victoria correspondió a Mike Hailwood (MV Agusta), imponiendo su dominio en la categoría reina. En 350 cc y 250 cc, el triunfo fue para Jim Redman (Honda), confirmando su extraordinario momento de forma en ambas cilindradas.

En 125 cc, el vencedor fue Hugh Anderson (Suzuki), mientras que en la categoría de 50 cc la victoria correspondió a Hans-Georg Anscheidt (Suzuki), en una de las pruebas más disputadas del día.

El público acompañó en todo momento el desarrollo del Gran Premio, que volvió a confirmar el creciente prestigio internacional de la prueba barcelonesa dentro del calendario mundial. Más allá de los resultados, Montjuïc reafirmó su condición de circuito único, donde el espectáculo convivía con la máxima exigencia deportiva.