En la década de los setenta, cualquier sistema era válido para hacer publicidad, especialmente cuando se trataba de acercar una marca al público más joven. En el caso de la Bultaco Chispa, la estrategia publicitaria se centró en transmitir una imagen lúdica, accesible y cercana, asociada al aprendizaje, la diversión y el espíritu del Trial.
Bultaco recurrió a métodos de promoción imaginativos y poco convencionales, combinando catálogos ilustrados, reportajes fotográficos en entornos cotidianos y colaboraciones con marcas de gran difusión.
En algunas de las imágenes promocionales puede verse una Bultaco Chispa cargada y atada sobre el techo de un Seat 600, una escena muy representativa de la época que reforzaba la idea de movilidad, cercanía y uso familiar del modelo.
Estas acciones publicitarias no solo impulsaron la difusión y las ventas de la Chispa, sino que también consolidaron la imagen de Bultaco como una marca comprometida con la iniciación de las nuevas generaciones en el mundo del Trial, utilizando este modelo como puerta de entrada al universo Bultaco.





