El Motocross de Oliana, celebrado el 30 de julio de 1967, fue una de las pruebas estivales más destacadas del calendario catalán de aquella temporada. La localidad de Oliana, situada en la comarca del Alt Urgell, en la provincia de Lleida, se convirtió por un día en punto de encuentro para pilotos y aficionados al Motocross.
El circuito, trazado en terrenos naturales a las afueras del municipio, aprovechaba la orografía característica de la zona: pendientes pronunciadas, curvas técnicas y zonas de tierra suelta que, bajo el calor del verano, se volvían especialmente exigentes. El polvo en suspensión y las altas temperaturas añadieron dureza a la competición, poniendo a prueba tanto la resistencia física de los pilotos como la fiabilidad de las motocicletas.
La prueba reunió a corredores procedentes de distintos puntos de Cataluña, combinando nombres ya consolidados con jóvenes promesas que buscaban hacerse un hueco en el panorama regional. Las mangas fueron intensas y disputadas, con constantes cambios de ritmo en un trazado que se iba deteriorando vuelta tras vuelta.
El público respondió con entusiasmo. Vecinos de Oliana y de localidades cercanas acudieron en gran número, generando un ambiente festivo que convirtió la jornada en una auténtica celebración del motor. Para muchos asistentes, el Motocross era todavía un espectáculo relativamente nuevo, lo que aumentaba la expectación y el interés por cada salida y cada adelantamiento.
Más allá de los resultados deportivos, el Motocross de Oliana del 30 de julio de 1967 consolidó la presencia de este deporte en las comarcas de Lleida y dejó una huella significativa en la memoria local. Aquella jornada simboliza una época de crecimiento y pasión por el motociclismo off-road, impulsada por el esfuerzo de organizadores, pilotos y aficionados que contribuyeron a forjar la historia del Motocross en Cataluña.





















































