Benasque, 30 de junio de 1968.
Con las primeras luces del día, un grupo de aficionados puso rumbo al Aneto a los mandos de las ligeras, ágiles y fiables Bultaco Sherpa T.
Las motos avanzaron por pistas y pedregales del entorno del Macizo de la Maladeta, superando torrentes y escalones naturales con la precisión que exigía la alta montaña. El glaciar, aún extenso en 1968, marcaba el límite.
Al pie de la nieve quedaron alineadas las Sherpa. Desde allí, la expedición continuó una jornada que unió motor y montaña en una aventura sobria, técnica y profundamente deportiva.







