El piloto finlandés Yrjö Vesterinen se proclamó Campeón del Mundo de Trial en 1976, 1977 y 1978, dominando el campeonato en una de las etapas más competitivas de la especialidad. Sus títulos llegaron en los primeros años del Mundial moderno, organizado por la FIM desde 1975, y consolidaron su prestigio internacional.
Vesterinen competía con Bultaco, formando parte del equipo oficial de fábrica. Durante ese periodo utilizó evoluciones avanzadas de la Bultaco Sherpa T, entre ellas el prototipo del modelo 199A, una versión desarrollada específicamente para el máximo nivel competitivo.
El modelo 199A representaba la evolución técnica de la Sherpa T a finales de los años 70. Incorporaba mejoras orientadas a la competición:
Motor optimizado para mayor suavidad y tracción a bajo régimen.
Reducción de peso respecto a versiones anteriores.
Geometría revisada para mejorar estabilidad y giro cerrado.
Suspensiones adaptadas a zonas más técnicas y lentas.
Estas características permitían afrontar con mayor eficacia las zonas modernas, cada vez más exigentes en equilibrio y precisión.
El hecho de que Vesterinen lograra tres títulos consecutivos reforzó la imagen de la Sherpa T como una de las motos más competitivas de su tiempo. Su capacidad técnica, regularidad y estilo fino de pilotaje lo convertían en un piloto especialmente indicado para pruebas internacionales, exhibiciones y eventos promocionales.





















El 14 de marzo de 1979, el equipo técnico ultimaba los detalles de la Bultaco Sherpa T modelo 199A con vistas al inicio del Campeonato del Mundo de Trial. Tras los títulos conseguidos por Yrjö Vesterinen en temporadas anteriores, la responsabilidad técnica era máxima.
En el taller se trabajaba sobre aspectos clave tales como:
Ajuste fino de carburación, buscando respuesta progresiva y control a bajo régimen.
Revisión de embrague y transmisión, fundamentales para el pilotaje técnico.
Optimización de suspensiones, adaptadas al tipo de zonas previstas en las primeras pruebas del calendario.
Control de peso y reparto de masas, determinante en zonas lentas y de precisión.
La 199A representaba la evolución final de la saga Sherpa T de fábrica: chasis afinado, motor elástico y una configuración pensada específicamente para el estilo técnico y equilibrado que caracterizaba al piloto finlandés.
Aquella jornada de marzo no tenía público ni cronómetros, pero era decisiva. En el silencio del taller se preparaba la máquina que debía afrontar un nuevo desafío mundialista, manteniendo el prestigio deportivo de Bultaco en la élite del Trial internacional.




















La temporada 1979 fue la última de Yrjö Vesterinen con Bultaco en el Campeonato del Mundo de Trial.
Finalizó el campeonato en tercera posición de la clasificación general, manteniendo una notable regularidad a lo largo del calendario. Aunque no consiguió ninguna victoria ese año, sí sumó varios podios, demostrando que seguía siendo uno de los pilotos más sólidos del certamen.
El título mundial de 1979 fue para Bernie Schreiber, también sobre Bultaco, en una temporada marcada por la evolución técnica del Trial y un estilo de pilotaje cada vez más dinámico.
Mientras tanto, la fábrica catalana atravesaba serias dificultades económicas que afectaban al desarrollo y continuidad del equipo oficial. A pesar de ese contexto complejo, Vesterinen aún tuvo ocasión de probar el prototipo de la futura Sherpa T 199B de 340 cc, una evolución orientada a obtener mayor par y respuesta en zonas técnicas.
1979 sería además el último Campeonato del Mundo conseguido por Bultaco, ya que poco después la marca cesaría su actividad industrial, cerrando así una de las etapas más brillantes del Trial mundial.
