El 11 de marzo de 1973 se celebró en la comarca del Segrià, situada en la provincia de Lleida, el primer Todo Terreno del Segre, una prueba que vino a reforzar la presencia del motociclismo fuera del asfalto en esta zona de Cataluña.
El recorrido discurrió por caminos y pistas propias de la comarca, con tramos rápidos y zonas más técnicas, poniendo a prueba la resistencia de los pilotos y la fiabilidad de las motocicletas. Este tipo de pruebas reunía tanto a participantes experimentados como a numerosos aficionados, reflejando el creciente interés por el Todo Terreno en los primeros años de la década de los setenta.
La celebración del Todo Terreno del Segre supuso un nuevo escenario competitivo dentro del calendario catalán, contribuyendo a la expansión de este tipo de pruebas y consolidando al Segrià como un territorio adecuado para la práctica del motociclismo de montaña.





















































































































































































































































