El 19 de noviembre de 1972 se disputó en San Mateo, Teià (Barcelona) una nueva edición de las populares subidas en cuesta, también conocidas como tramos cronometrados, muy habituales en los municipios catalanes durante los años setenta.
Estas pruebas consistían en recorrer un camino estrecho y definido, generalmente sobre terreno irregular, intentando completarlo en el menor tiempo posible. Aunque podían participar motocicletas de diferentes tipos, las motos de Todo Terreno eran las más adecuadas, gracias a su ligereza, maniobrabilidad y capacidad para superar obstáculos naturales.
La subida de San Mateo ofreció un trazado técnico y desafiante, donde la habilidad del piloto era tan importante como la fiabilidad de la motocicleta. Además, los aficionados pudieron contemplar un prototipo de Ossa Todo Terreno, que despertó gran interés entre los asistentes por su diseño y prestaciones.
Este tipo de competiciones reflejaba la pasión local por el motociclismo off-road, fomentando tanto la competición como la práctica segura en entornos naturales de Cataluña, y sirviendo también como escaparate para nuevas tecnologías y prototipos de motocicletas.































