El Motocross de Girona, celebrado el 24 de enero de 1965, fue una de las pruebas destacadas del calendario invernal del motociclismo catalán en una etapa de plena expansión de esta disciplina. La competición tuvo lugar en los alrededores de la ciudad de Girona, un entorno que ofrecía condiciones muy adecuadas para la práctica del Motocross.
El trazado aprovechaba el relieve natural del terreno, con desniveles, curvas de tierra y tramos rápidos que exigían tanto potencia como control de la motocicleta. En aquellos años, los circuitos eran mayoritariamente naturales y poco modificados, lo que aportaba un carácter auténtico y muy exigente a las pruebas.
El Motocross de Girona reunió a pilotos de diferentes puntos del país, consolidándose como una cita importante dentro del motociclismo catalán de mediados de los años sesenta. Estas competiciones eran fundamentales para el desarrollo técnico de los pilotos y para la popularización del Motocross entre el público aficionado.
La edición de 1965 se enmarca en una época de crecimiento y consolidación del motociclismo en España, cuando pruebas como la de Girona contribuían decisivamente a elevar el nivel deportivo y a fortalecer la afición por las disciplinas off-road.









