Aunque se conservan pocos datos oficiales de la prueba, las imágenes de Oriol Puig Bultó permiten situar la jornada dentro del activo calendario catalán de Motocross de mediados de los sesenta.
Puig Bultó participó con una Bultaco, marca que en aquellos años consolidaba su presencia tanto en motocross como en otras disciplinas off-road.
Las fotografías muestran una conducción decidida, con la moto trabajando intensamente en aceleraciones sobre tierra suelta y apoyos largos en curva. Más allá de la clasificación final, de la que no se conservan registros completos, la presencia de Oriol Puig Bultó otorga relevancia a la prueba, reflejando el nivel competitivo que alcanzaban las citas locales en esa etapa.
El motocross de Manresa de noviembre de 1966 forma parte de ese periodo de crecimiento del deporte en Cataluña, cuando pilotos, marcas y circuitos contribuían a fortalecer la base del motociclismo español.


