En aquella década se organizaban numerosas pruebas de Motocross por toda la geografía catalana, y la comarca del Vallès Oriental (Barcelona) se convirtió en uno de los puntos habituales dentro del calendario regional. La afición era creciente y cada carrera reunía a un buen número de pilotos y espectadores.
En Granollers, uno de los principales impulsores y organizadores de estas competiciones era la Escudería Sastre, entidad que desempeñó un papel fundamental en la consolidación del Motocross en la zona. Gracias a su dedicación y capacidad organizativa, las pruebas celebradas en el circuito local lograban atraer a destacados pilotos y contribuían al auge de este deporte durante los años setenta.
La prueba del 11 de mayo de 1975, celebrada en Granollers, se enmarca dentro de esa etapa dorada del Motocross, caracterizada por circuitos exigentes, gran participación y un ambiente deportivo que consolidó la afición en la comarca.




























