El 6 de agosto de 1968 se disputó una prueba de Motocross en Golmés, localidad de la comarca del Pla d’Urgell, en la provincia de Lleida. La carrera se celebró con motivo de las fiestas estivales de la población y formó parte del calendario de competiciones regionales que durante la década de 1960 impulsaron la expansión del Motocross en Cataluña.
A finales de los años sesenta el Motocross vivía una etapa de gran crecimiento en Cataluña. La región contaba con una fuerte tradición motociclista y con fabricantes de gran importancia internacional como Bultaco, Montesa y Ossa, que desarrollaban motocicletas específicamente diseñadas para el Motocross.
En esta época se organizaban numerosas carreras en pueblos y ciudades catalanas. Estas pruebas, aunque muchas veces de carácter regional, tenían un gran interés deportivo porque reunían a pilotos experimentados y jóvenes promesas que aspiraban a competir en campeonatos nacionales.
La prueba reunió a pilotos procedentes principalmente de Cataluña y Aragón, muchos de ellos integrantes de moto-clubs locales o vinculados a equipos relacionados con las fábricas españolas.
En las competiciones de Motocross de esa época era habitual que participaran pilotos que competían con motocicletas de 250 y 500 centímetros cúbicos, las cilindradas más comunes del Motocross europeo de los años sesenta. Estas máquinas eran ligeras y potentes, diseñadas específicamente para resistir las duras condiciones de las carreras.
El Motocross de Golmés atrajo a numerosos aficionados de la comarca del Pla d’Urgell y de ciudades cercanas como Mollerussa o Lleida, convirtiéndose en uno de los eventos deportivos más destacados de las fiestas locales de aquel verano de 1968.







































































