El 25 de septiembre de 1977, la provincia de Castellón acogió una nueva cita del Campeonato de España de Motocross, en una fase ya decisiva de la temporada, donde cada punto empezaba a ser determinante para la clasificación final.
La prueba se disputó en un circuito de carácter natural, con terreno duro y seco, muy propio de la zona levantina. El trazado combinaba rectas rápidas con zonas más técnicas, donde las roderas y el polvo jugaron un papel importante a medida que avanzaba la jornada.
El ambiente fue el habitual de las grandes citas nacionales de la época.
La prueba reunió a varios de los nombres importantes del Motocross nacional de finales de los 70, destacando a Toni Elías que al final se llevaría el campeonato con Bultaco, pero también con especial protagonismo de Montesa y OSSA.
En este tipo de citas, la categoría reina solía concentrar el mayor interés, con luchas cerradas entre pilotos consolidados y jóvenes en progresión que buscaban hacerse un hueco.

































































































































































