Tal como comentaba en la crónica de los Scottish Pre’65 uno de mis sueños era participar en un trial en Escocia, que lo pude cumplir en tres ocasiones, pero en un rincón de mi corazón también había otro sueño, participar en el país de los inventores del trial con una Bultaco.
En el 2012 perdí la oportunidad de estrenarme, lo tenía todo reservado para disfrutar de varios días en la zona de Liverpool y la Isla de Man, pero un cúmulo de circunstancias (fallecimiento de mis suegros) hicieron que me tuviera que quedar en Barcelona y anularlo todo.
En el 2015 tuve de nuevo la posibilidad de prepararlo todo para ir a la Isla de Man, donde desde 1996 se organiza uno de los mejores triales de clásicas que existen en el Reino Unido y en el mundo.
Dicho y hecho, a primeros de enero de 2016 me inscribí junto a mis amigos Manolo Iborra, Sergi Balagué y Toni Buxadé, en el que sería el 20 Aniversario del Manx International Classic Trial.
Los preparativos para el desplazamiento se tenían que hacer con mucha antelación, ya que son harto complicados: avión, ferry, coche de alquiler, alojamiento, transporte de moto, etc. y hay la posibilidad de quedarse sin plaza en alguno de estos conceptos, por lo que, a primeros de año ya lo teníamos todo apalabrado.
El resumen de estos días sería:
Martes 30 de agosto: vuelo Barcelona – Liverpool
Compañía Ryanair. Con una hora de retraso partimos de la terminal 2, llegando al aeropuerto John Lennon de Liverpool sobre las 21:30. Allí cogimos un par de taxis que nos llevaron a Liverpool, llegando al hotel sobre las 22 horas.
Martes 30 de agosto: alojamiento en Liverpool
El Hard Days Night, es un hotel monotemático decorado y ambientado en los Beatles. Todas las habitaciones, bares y restaurantes cuentan con obras de arte y objetos del famoso grupo, de inspiración original, creando un ambiente verdaderamente único. Muy recomendable.
Se nos hizo tarde para cenar por lo que cada uno de los bares, pubs o restaurantes en los que solicitamos poder “picar” algo, no fue posible, pero mira por donde, al final de Mathew Street, encontramos unos españoles que hacía poco habían abierto un restaurante. Se desvivieron por ofrecernos una cena, paella incluida (que declinamos) y que muy amablemente les agradecimos.
En el mismo restaurante estaban cenando una banda de músicos (Meat The Beetles) que eran los encargados de cerrar la Beatles Week en el famoso The Cavern Club, donde iniciaron su carrera los Beatles. Nos invitaron y sobre la una de la madrugada empezaron. Realmente fue espectacular el ambiente, pero sobre todo cómo tocaban y cantaban. Con el desparpajo y simpatía de Dolors, nos regalaron una camiseta del grupo a los ocho integrantes de la expedición “MOTOCAT Manx Trial Classic”.

Miércoles 31 de agosto: turismo en Liverpool
Nos levantamos un poco más tarde de lo habitual ya que no habíamos ido a dormir precisamente temprano. Desayunamos en el hotel y nos dedicamos a visitar Liverpool, primero dando un paseo con el Bus turístico y más tarde “pateando” la ciudad. Comimos en uno de los restaurantes del “Albert Dock”, paseamos por Liverpool One (no podía faltar un poco de shopping), subimos a la Radio City Tower desde donde se divisa Liverpool a 120 m. de altura, nos refrescamos en el “Alma de Cuba”, un curioso restaurante-bar-sala de fiestas ubicado en una antigua iglesia, y cenamos en el histórico pub “Philarmonic”. Para finalizar la jornada acabamos tomando una copa en el pub “Old Blind School”, también un histórico edificio que había albergado una escuela para niños ciegos, con la música ambiental en directo de “Victoria Sharpe”, que con muy buena voz hacía versiones muy agradables. Acabamos la jornada cansados, pero satisfechos.

Jueves 1 de septiembre: salida en Ferry hacia Douglas
Del hotel al Ferry teníamos unos 15 minutos caminando, pero cargados con las maletas no era plan agotarnos antes de hora, por lo que cogimos dos taxis que nos desplazaron hasta la terminal.
Aunque algunos nos tomamos algo para los mareos, tuvimos buena mar. Por los altavoces nos avisaron que en el trayecto se podrían ver ballenas u otros mamíferos. La verdad es que no vimos nada, pero también es cierto que entre los momentos que estuvimos descansando y los que fuimos hablando, se nos hicieron cortas las casi tres horas de trayecto. Recomendable la entrada por mar a Douglas.

Jueves 1 de septiembre: alquilamos coches en Douglas
En la misma terminal del Ferry nos esperaba un representante de Athol (empresa de alquiler de coches) que muy amablemente nos desplazó a los tres conductores hasta sus oficinas para hacer todo el papeleo. Alquilamos dos vehículos: un Nissan Qashqai y un Nissan Note, los dos automáticos por aquello de hacer más fácil la conducción por la izquierda. Ya con ellos, volvimos a la terminal a recoger al resto de la expedición, para desplazarnos a Castletown.
Jueves 1 de septiembre: alojamiento en Castletown
Estuvimos alojados en el George Hotel que ocupa un edificio histórico que data de 1833 y situado frente al castillo, en pleno centro de Castletown, antigua capital de la Isla de Man y una de las ciudades más antiguas de las Islas Británicas. La ciudad es realmente bonita y el hotel también, pero deja mucho que desear. Nada recomendable.
Esa noche cenamos en el restaurante “Leonardo’s” de Castletown, junto con Toni Guillén, Amelia, su esposa, Bert Robinson, Albert Bergadà y su hijo Fredi, que habían llegado ese mismo día con su furgoneta en la que llevaban nuestras motos y bolsas con la equipación.

Viernes 2 de septiembre: turismo en la Isla de Man
Como no podía ser de otra manera, la mañana la dedicamos a ver el ambiente y la carrera del Manx Grand Prix o más conocido como TOURIST TROPHY. Muy pero que muy recomendable ver en directo esta carrera. No dejamos de comprar varias cosas de “merchandising” del TT, más algún regalo para los que nos esperaban en Cataluña.


Comimos unas “burger” en Laxey, para más tarde visitar la “Rueda Laxey”, la mayor rueda hidráulica del mundo. A pocos quilómetros y por unos parajes espectaculares nos esperaba el Poynt of Aire, el punto más septentrional de la isla y donde conseguimos ver los primeros mamíferos, unas juguetonas focas.


Viernes 2 de septiembre: verificaciones del trial en Douglas
Ahora ya tocaba empezar a hablar del trial, por lo que, sobre las 19h nos vamos hacia Douglas donde hicimos las verificaciones administrativas. Destacar toda la información que muy amablemente nos concedieron: programa, planos, horarios, camiseta, etc. Lo mejor fue poder compartir momentos con la expedición madrileña, pero sobre todo poder charlar (a pesar de la diferencia de idioma) con trialeros extranjeros y con miembros de la organización. Agradecer a Phil Readshaw su amabilidad, simpatía y su interés por facilitarnos toda la información. Cenamos en Douglas y regresamos a nuestro hotel en Castletown, sin trasnochar demasiado, pues nos esperaba el primer día del trial.

Sábado 3 de septiembre: primer día del trial
Amaneció lloviendo y con una temperatura de 15º. La salida, para esta ocasión, era en St. John’s donde a las 8:50 teníamos la hora prevista de salida. Nos esperaban por delante 33 magníficas zonas en un recorrido de 22 millas (35,39 km) por parajes extremadamente espectaculares, pero que la lluvia y la niebla impedían que se vieran en todo su esplendor.

Destacar las dos zonas seguidas del grupo 8 (S Barrule Plantation) marcadas en un torrente con desnivel medio y varias cascadas a lo largo de él. El cero que me marqué en ambas será difícil de olvidar.
Los cuatro juntos (Manolo, Sergi, Toni y Víctor) acabamos el trial con alguna incidencia menor, empapados, pero sobretodo muy satisfechos. El grado de compañerismo había sido brutal y los comentarios sobre el día de trial tan “británico” que habíamos tenido no fue excusa para no celebrarlo los cuatro.

Después de volver a Castletown a ducharnos, nos tomamos unas cervezas comentando los pormenores del trial, cena, y a dormir.
Domingo 4 de septiembre: segundo día del trial
El clima cambió totalmente. Nos esperaba un día reluciente y soleado, con temperaturas parecidas a los días anteriores, entre 15º y 20º.

Antes de la salida pudimos ver las clasificaciones del día anterior y me alegró ver mi segunda posición, a 1 punto del primero (un irlandés), y a 3 puntos del tercero (Migui García Cuesta). Tendría que esmerarme si quería ganar…
La salida para esta segunda jornada cambió de lugar, siendo en la costera localidad de Laxey, en un entorno mucho más bonito que el día anterior. 31 zonas en un recorrido de 31 millas (49,87 km), pero que según el GPS de Mario Casado fueron casi 79 km. La verdad es que no se hicieron pesados porque transcurrían por unos parajes mucho más espectaculares que el día anterior y es que, además, el sol ayuda a ver las cosas de diferente manera.

El rondo que hicimos los cuatro pilotos y nuestras mujeres al finalizar el trial me hizo saltar alguna “lagrimilla” de emoción. Todos habíamos acabado enteros, satisfechos y con ganas de repetir esta experiencia en la Isla de Man.

Por la noche, en el Palace Hotel de Douglas tuvo lugar la entrega de premios. No conocíamos la clasificación final, pero cuando llegó el momento resultó que me quedé como estaba. Migui ganó y yo segundo. No os engaño si os digo que tenía esperanzas, pero la verdad es que muy satisfecho de mi segundo puesto en esta primera participación en el Manx Trial Classic. Los compañeros de la expedición también satisfechos con su participación.

En este acto no nos acompañó Dolors, pues su barriga creo que dijo basta a la comida inglesa. ¡Cómo echábamos de menos la dieta mediterránea!!! La verdad es que suerte que le pasó el último día del viaje pues a los tres días de estar en Barcelona tuvo que ir a urgencias por lo mismo. Afortunadamente Dolors es una campeona y ya está en casa recuperándose.
Lunes 5 de septiembre: salida en Ferry hacia Liverpool
Tocaba madrugar, el Ferry salía a las 7:30h y había que desplazarse de Castletown a Douglas, devolver los co-ches, facturar maletas y es-tar una hora antes de la partida hacia Liverpool.
Día tapado, algunas gotas, buena mar y la mayoría durmiendo, hizo que en poco menos de 3 horas llegáramos a Liverpool.

Lunes 5 de septiembre: vuelo Liverpool – Barcelona
Fueron necesarias algunas compras más en Liverpool para acortar el tiempo de espera en el aeropuerto a donde dos amables taxis-tas nos desplazaron con explicaciones y todo tipo de detalles de la ciudad. Se ganaron una buena propina.

Ahora sí, sin ningún tipo de retraso y otra vez con Ryanair, regresamos a Barcelona, llegando incluso antes de la hora prevista. Las chaquetas sobraban al llegar al Prat ya que el calor sofocante de la ciudad en nada se parece al clima que habíamos tenido estos días en las islas británicas.
A modo de resumen quisiera acabar esta crónica con los siguientes comentarios:
Algo ha cambiado en Ryanair (a mejor) ya que no tuvo nada que ver con mi última experiencia con esta compañía en el vuelo de vuelta de Glasgow para ver el centenario de los SSDT 2011. Bravo por ellos.
Liverpool es una ciudad encantadora, pero suerte han tenido de los Beatles, pues gran parte de la ciudad gira en torno a ellos. Y ya no digo nada de los “souvenirs”.
Faltaría probar acceder a la Isla de Man en avión, pero la verdad es que el servicio de Ferry de la Steam Packet Company está muy bien logrado y organizado.
Conducir por la izquierda ya no es un problema para mí. Mis cinco estancias en el Reino Unido me han servido para ir cogiendo experiencia, de todas maneras mira que son complicados estos “british” jeje…
Una anécdota, Manolo (que iba de copiloto mío) tuvo la intención de coger el volante varias veces y en cada curva no dejaba de pisar el freno. Lo divertido es que en su lado no había ni volante, ni frenos, jajajaja…
Y un susto, Sergi, uno de los primeros días, con el ajetreo del navegador, no se dió cuenta que durante poco más de 300 metros estaba circulando por la derecha. Nosotros no paramos de hacerle ráfagas, pero lo que hubierais tenido que ver es la cara del conductor que venía en dirección contraria, bufff…
Reservamos en el George Hotel porque en ediciones anteriores el primer día el trial salía cerca, pero para esta ocasión no fue así y la verdad es que siendo tan bonito el entorno de Castletown, es una pena que no tenga un hotel que reúna unas condiciones mínimas de servicio e higiene.
De todo lo visto y acaecido en la isla, hay una cosa que no puedo dejar de comentar y recomendar, el TT o TOURIST TROPHY.
No sé si son un grupo de valientes o inconscientes pilotos, pero una cosa sí tengo clara, están locos ¡MUY LOCOS!
Correr, o mejor dicho, volar entre farolas, muros, aceras, casas, etc. en un asfalto irregular y con motos que sobrepasan los 200 km/h es un espectáculo. Pone los pelos de punta solo de pensar que pueda pasar lo peor y es por ello que, desde lo poco que he podido ver, pero a escaso metro y medio de ellos, quiero expresar mi total admiración por todos los pilotos que año tras año asisten a esta carrera tan particular.
Nos quedaron cosas por ver en la Isla de Man, visitar Peel, Port Erin, etc. pero de lo que nos han quedado ganas es de volver para participar en el Trial. Un trial diferente en cuanto a marcaje de zonas y temas organizativos.
Un apunte:
No me preguntéis más si es mejor que los Pre’65 de Escocia porque no hay comparación posible, son muy diferentes. Diferentes zonas y terreno, paisajes, marcaje de zonas, organización, etc. Todo ello hace que no se puedan comparar, los dos son extremadamente buenos, pero también extremadamente diferentes.
Lo comenté con los miembros de nuestra expedición, las zonas del Manx Trial Classic, salvando las distancias, me recordaron a aquellos triales que se organizaban en el Valle de Arán, más concretamente a los 2 Días de Viella.
Antes de acabar de comentar lo concerniente al trial, me gustaría destacar que fue todo un detalle marcar el nombre de todos los participantes de esta edición en el dorso de la camiseta que nos regalaron, la llevaré con orgullo. También la confección de un programa y hojas de ruta muy prácticas. Ah… y todo ello por solo 35 libras.
En cuanto al marcaje de las zonas sin cintas y con solo 2 colores de flechas (rojo y azul) que en algunos casos las tenías que hacer todas y en otros no, después de cometer un 5 y pagar la novatada, le cogí el truquillo y ya no cometí ningún fiasco más.
La moto elegida para la ocasión ha sido mi “niña mimada”, la Bultaco Kit Campeón Mod. 80 que fue a la perfección. Fue la “twinshocks” más antigua, causando expectación, sobre todo en el público asistente, al paso por las diferentes zonas.
Quiero hacer una mención especial de Albert Bergadà. Él se encargó de tenernos las motos en los puntos de salida limpias y engrasadas, con los depósitos preparados a la hora del repostaje, recambios, impermeables, etc. cosas y detalles que con dinero no se pagan. Su hijo Fredi le ayudaba, pero él también participaba en el Trial. ¡Gracias Albert y Fredi!
El sábado, con la lluvia, “perdimos” la cámara de hacer fotos. Se mojó tanto que se “murió”, pero al llegar a Barcelona nos hemos dado cuenta que con el agua y la humedad se descargaron las baterías, por eso no funcionaba. Mercè no pudo hacer fotos el domingo y por eso esta crónica ha quedado algo “coja” de imágenes. Suerte de una cámara digital mía, la cámara de Eva, y los móviles de tod@s.
Aunque estábamos pensando en repetir en el 2017, finalmente hemos decidido ir a conocer algún otro trial europeo y dejar Man para el 2018. Esperemos tener suerte y que nos vuelvan a aceptar la inscripción. Sin duda, el MANX INTERNATIONAL CLASSIC TRIAL queremos disfrutarlo de nuevo en el futuro.