El 10 de enero de 1973, las Bultaco Lobito descendieron a un escenario muy diferente al habitual: las minas de potasa del Bages.
Las fotografías de Juan Luis Gaillard muestran el contraste entre el paisaje minero, con sus grandes instalaciones y montañas de material, y el interior de la mina.
Una pequeña Bultaco concebida para el todo terreno que, en estas imágenes, demuestra también su capacidad para desenvolverse en un entorno tan singular como el mundo de la minería. La explotación de potasa vivía entonces una etapa de modernización y mecanización, precisamente en los años en que las minas de Sallent y Balsareny quedaban conectadas.
Un curioso reportaje que une dos mundos muy diferentes: Bultaco y la minería del Bages.














































