BULTACO

Bultaco fue una de las marcas más influyentes del motociclismo español e internacional del siglo XX.

Fundada en 1958 en Barcelona por Francesc Xavier “Don Paco” Bultó, la empresa nació con una filosofía clara y poco habitual en la industria de la época: “el mercado sigue a la bandera de cuadros”, situando la competición como eje central del desarrollo técnico y de la identidad de la marca.

Desde sus inicios, Bultaco se caracterizó por una estructura ágil, un fuerte espíritu innovador y una relación muy estrecha entre ingenieros, pilotos y usuarios. La experiencia adquirida en las carreras se trasladaba de forma casi inmediata a la producción, lo que permitió a la marca destacar rápidamente por la eficacia, fiabilidad y carácter deportivo de sus motocicletas.

Durante las décadas de 1960 y 1970, Bultaco alcanzó un notable prestigio internacional, con especial presencia en Europa y Estados Unidos, acumulando éxitos deportivos en múltiples disciplinas y contribuyendo de manera decisiva al desarrollo del motociclismo de competición y del deporte amateur. Su capacidad para ofrecer máquinas competitivas a pilotos privados fue una de las claves de su expansión y de su popularidad.

Las dificultades económicas, los conflictos laborales y el cambiante contexto industrial de finales de los años setenta llevaron al cese de la actividad en 1983.

A pesar de ello, Bultaco dejó una huella imborrable en la historia del motociclismo, no solo por sus logros deportivos, sino también por su espíritu pionero, su pasión por la competición y su constante capacidad de innovación técnica.

A lo largo de su trayectoria, la marca fabricó infinidad de modelos, abarcando múltiples disciplinas y usos, lo que da muestra de la amplitud y ambición de su proyecto industrial.

Las galerías y apartados que se presentan en esta página permiten hacerse una idea clara de lo que Bultaco llegó a representar para los aficionados, convirtiéndose con el paso del tiempo en una auténtica marca de culto para varias generaciones.

Los primeros pasos de Bultaco en San Antonio

Cuando Don Paco Bultó abandonó Montesa en 1958, su intención no era fundar una nueva fábrica ni crear otra marca de motocicletas. Sin embargo, el destino tomó un rumbo inesperado. Los principales miembros del equipo técnico que habían trabajado junto a él en Montesa, convencidos de que su liderazgo era imprescindible, le propusieron emprender una nueva aventura industrial.

La decisión comenzó a gestarse durante la ya histórica cena de celebración de su cumpleaños, el 17 de mayo de 1958, en el restaurante Can Castellví. Aquella noche, sus colaboradores le animaron a ponerse nuevamente al frente de un proyecto que les permitiera seguir desarrollando las motocicletas con la misma filosofía que compartían. Don Paco aceptó el reto y, apenas unos días después, comenzaba a tomar forma la que sería una de las marcas más emblemáticas de la historia del motociclismo español.

Los primeros pasos no se dieron en una gran fábrica ni en unas modernas instalaciones. El lugar elegido fue la Masía de San Antonio, la finca familiar situada en Cunit (Tarragona), un rincón tranquilo que acabaría convirtiéndose en la auténtica cuna de Bultaco.

Entre aquellos viejos muros, rodeados de viñas, caminos y bosque mediterráneo, un reducido grupo de ingenieros, mecánicos y colaboradores comenzó a trabajar prácticamente desde una hoja en blanco. Allí nacieron las primeras ideas, los primeros planos y los primeros motores. Fueron meses de trabajo intenso, de largas jornadas y de una ilusión desbordante que culminó, en apenas cuatro meses, con el nacimiento del primer prototipo de Bultaco.

La Masía de San Antonio no fue únicamente un taller improvisado. Se convirtió en un auténtico laboratorio de ideas donde se respiraba competición, innovación y pasión por la motocicleta. Aquellos caminos de la finca sirvieron para las primeras pruebas y, con el paso de los años, también serían escenario del desarrollo de modelos tan revolucionarios como la Sherpa T, además de convertirse en un punto de encuentro para pilotos y aficionados de todo el mundo.

Desde aquel lugar comenzó una aventura que cambiaría para siempre la historia del motociclismo. Antes de que existiera la emblemática fábrica de Mas Casellas, el verdadero espíritu de Bultaco ya había nacido en San Antonio, donde el entusiasmo de un pequeño grupo de personas fue capaz de convertir un sueño en una realidad.

La llegada a Más Casellas

Cuando la primera Bultaco comenzó a tomar forma en la Masía de San Antonio, Don Paco Bultó era plenamente consciente de que el siguiente paso pasaba por disponer de unas instalaciones donde poder fabricar las motos en serie. El reducido taller improvisado de Cunit había cumplido con creces su misión: allí había nacido la Tralla 101 y se había forjado el espíritu de la nueva marca. Sin embargo, el crecimiento que se intuía hacía imprescindible encontrar un emplazamiento con verdadera capacidad industrial.

La oportunidad surgió en Más Casellas, una finca conocida antiguamente como Can Sambró o Can Mantega, situada en el barrio de La Catalana, en Sant Adrià de Besòs (Barcelona), junto a la línea del ferrocarril. A finales de los años cincuenta, Don Paco Bultó alcanzó un acuerdo con los propietarios de los terrenos para construir allí la que sería la primera gran fábrica de Bultaco.

La parcela, de forma triangular para adaptarse al trazado de la vía del tren, condicionó el diseño de las instalaciones y dio lugar a una fábrica con una silueta muy característica, que acabaría convirtiéndose en una de las imágenes más reconocibles de la marca.

La antigua masía de Más Casellas quedó integrada dentro del recinto fabril. Lejos de desaparecer, pasó a formar parte de la vida cotidiana de la empresa y una de las viviendas del conjunto se destinó a cantina para los trabajadores. A su alrededor fueron levantándose las diferentes naves donde comenzaron a fabricarse las motocicletas que, pocos años después, situarían a Bultaco entre las grandes marcas del motociclismo mundial.

La fábrica estaba organizada en dos áreas claramente diferenciadas. Por un lado se encontraba la línea de producción destinada a la fabricación en serie de las motocicletas comerciales. Por otro, el departamento de competición, donde un reducido grupo de mecánicos desarrollaba y preparaba los prototipos que posteriormente competirían en circuitos, carreras de velocidad, motocross, enduro y, por supuesto, en las zonas de Trial.

Durante los años de mayor esplendor de la marca, Más Casellas se convirtió en un auténtico centro de innovación. En 1963 se incorporó al departamento de prototipos el mecánico José Fernández Villegas, uno de los hombres de confianza de la marca. Su relación con Más Casellas sería aún más estrecha al casarse con Virtudes Sambró, hija pequeña de Josep Sambró, propietario de la histórica masía situada junto a la fábrica.

Pero el éxito también tenía su precio. El constante incremento de la producción hizo que, con el paso de los años, las instalaciones de Más Casellas resultaran insuficientes para atender la creciente demanda de motocicletas. La fábrica había cumplido con creces su misión, pero había llegado el momento de dar un nuevo paso adelante.

Imágen de Mas Casellas tomada desde la azotea de la nueva fábrica

En 1973, Bultaco trasladó toda su actividad industrial a una nueva planta situada también en Sant Adrià de Besòs, en la Mina Industrial. Las nuevas instalaciones ocupaban la antigua fábrica de carrocerías Hugués, dedicada hasta entonces a la fabricación de carrocerías para autobuses. Aquellas instalaciones, se convirtieron en la segunda fábrica de Bultaco y permitió a la marca afrontar una nueva etapa de crecimiento con unas dependencias mucho más modernas, amplias y adaptadas a sus necesidades productivas.

La organización de Bultaco

Con el traslado a la nueva fábrica de la Mina Industrial, Bultaco quedó estructurada en torno a tres centros fundamentales que desempeñaban funciones bien diferenciadas.

La producción de motocicletas se concentró en la nueva planta llamada Promolider, unas instalaciones mucho más amplias y modernas que permitían afrontar el crecimiento experimentado por la marca.

La sociedad propietaria de Bultaco era CEMOTO (Compañía Española de Motores, S.A.), una empresa que Don Paco Bultó adquirió a Talleres Monfort, de Esparreguera (Barcelona), operación que resultó decisiva para disponer de la estructura jurídica y la licencia de fabricación necesarias para poner en marcha el proyecto de Bultaco.

Por su parte, el suministro de piezas de recambio se gestionaba desde el almacén de Alarcón, situado en la calle Alarcón de Barcelona. Desde allí se abastecía a la red de concesionarios y talleres oficiales, garantizando el servicio posventa tanto en España como en los mercados de exportación.

Así, durante los años de mayor expansión, la actividad de Bultaco se articuló alrededor de tres pilares: Promolider, como centro de producción; CEMOTO, como sociedad propietaria de la marca; y Alarcón, como centro logístico de recambios.

Sin embargo, el progresivo deterioro de la situación económica y las dificultades que atravesó la industria motociclista española durante la segunda mitad de los años setenta acabaron afectando gravemente a la empresa. La producción fue disminuyendo hasta que, finalmente, Bultaco cesó su actividad industrial, poniendo fin a una de las etapas más brillantes de la motocicleta española.

Aun así, las distintas instalaciones que acogieron a Bultaco siguen formando parte de la memoria de miles de aficionados. Desde la Masía de San Antonio, donde nació el proyecto, pasando por Mas Casellas y la fábrica de Promolider, hasta el almacén de Alarcón y las oficinas de CEMOTO, cada uno de estos lugares representa un capítulo imprescindible de la historia de la marca.

A continuación se presenta un recorrido fotográfico por todas estas dependencias, ordenadas cronológicamente. Esta recopilación permite seguir la evolución física de Bultaco desde sus orígenes hasta el final de su actividad, ofreciendo una visión de conjunto que ayuda a comprender cómo fue creciendo y transformándose una de las fábricas más emblemáticas de la historia del motociclismo español.

Las instalaciones de Bultaco a través del tiempo

28 de noviembre de 1959.

Estas fotografías, realizadas por Juan Luis Gaillard el 28 de noviembre de 1959, nos permiten viajar a los primeros meses de vida de Bultaco en las instalaciones de Mas Casellas. En ellas aparecen algunos de los primeros empleados de la fábrica, el banco de pruebas donde se desarrollaban y verificaban los motores.

Son imágenes de un valor histórico extraordinario. Reflejan una empresa que todavía estaba dando sus primeros pasos, con un equipo humano reducido pero plenamente comprometido con el proyecto impulsado por Don Paco Bultó. En aquellos talleres comenzaron a tomar forma las motocicletas que muy pronto darían prestigio internacional a la marca.

Gracias a la cámara de Juan Luis Gaillard podemos contemplar escenas cotidianas de aquella Bultaco que aún estaba escribiendo sus primeras páginas, un testimonio gráfico irrepetible que nos acerca al nacimiento de una de las fábricas más emblemáticas de la historia del motociclismo español.

1 de septiembre de 1966

Estas cinco fotografías, muestran el aspecto del barrio que rodeaba las instalaciones de Bultaco. Calles, viviendas y rincones hoy desaparecidos o profundamente transformados que ayudan a comprender el entorno en el que convivían vecinos, trabajadores y una de las marcas más emblemáticas del motociclismo español.

15 de mayo de 1968

El 15 de mayo de 1968, las instalaciones de Más Casellas, recibieron la visita de un grupo de representantes estadounidenses interesados en conocer de primera mano el proceso de fabricación de las motos del dedo rampante.

Durante la visita, los invitados recorrieron los diferentes departamentos de la fábrica, observando el montaje de motores, el ensamblaje de los bastidores y el proceso final de producción. La filosofía de Bultaco, basada en una estrecha relación entre la competición y la fabricación en serie, causó una excelente impresión entre los visitantes, que pudieron comprobar el ambiente de trabajo y el entusiasmo que caracterizaban a la empresa fundada por Don Paco Bultó.

Aquella visita fue una muestra más del creciente prestigio de Bultaco fuera de nuestras fronteras. Apenas diez años después de su fundación, la marca catalana despertaba el interés de profesionales llegados desde Estados Unidos, confirmando que las motos nacidas en Más Casellas ya competían y triunfaban en los principales mercados del mundo.

18 de enero de 1969

4 de septiembre de 1969

El verano de 1969 llegaba a su fin, pero en Mas Casellas la actividad seguía siendo frenética. Desde primera hora de la mañana, el inconfundible sonido de los motores de dos tiempos rompía el silencio junto a la línea ferroviaria Barcelona, Mataró. A escasos metros de las vías, los probadores enlazaban una vuelta tras otra, afinando carburaciones, comprobando embragues y verificando que cada motocicleta respondiera exactamente como exigían los ingenieros de la casa.

La presencia de un distinguido visitante internacional despertó una gran expectación entre trabajadores y directivos. Un príncipe de Arabia Saudita recorrió las instalaciones acompañado por responsables de la empresa, interesándose por el proceso de fabricación y por la tecnología que había convertido a Bultaco en una de las marcas españolas con mayor prestigio internacional.

4 de marzo de 1970

En estas fotografías podemos ver la veterana furgoneta DKW de Pascual, uno de los primeros vehículos utilizados por la fábrica, junto al nuevo camión que pronto asumiría el transporte de las motos. Las imágenes cargando las motos y las del patio de Mas Casellas reflejan la intensa actividad que se vivía a diario en la fábrica. Cada rincón era un hervidero de trabajo, ilusión y entusiasmo por crear las mejores motos posibles.

12 de junio de 1970

Alrededores de Bultaco.

 

3 de noviembre de 1970

El 3 de noviembre de 1970, Juan Luis Gaillard realizó un excepcional reportaje fotográfico de las instalaciones de la División de Recambios de CEMOTO (Compañía Española de Motores, S.A.), situadas en la Antigua Carretera de Mataró, 67, en Sant Adrià de Besòs.

Las imágenes muestran tanto el exterior de la nave como sus oficinas administrativas y el gran almacén de recambios, desde donde se gestionaba el suministro de piezas para la extensa red de concesionarios y talleres oficiales Bultaco. En sus estanterías se almacenaban miles de referencias, desde escapes, llantas y guardabarros hasta componentes de motor y pequeñas piezas de uso cotidiano.

El reportaje refleja la importancia que tenía el servicio de recambios dentro de la organización de CEMOTO, una estructura imprescindible para mantener en funcionamiento las motos de la marca tanto en España como en los mercados de exportación.

Más de medio siglo después, estas fotografías constituyen un valioso testimonio de unas instalaciones prácticamente desconocidas para los aficionados y permiten recuperar una parte poco documentada de la historia industrial de Bultaco.

Y el camión EBRO de CEMOTO…