El 28 de mayo de 1970 se celebró en Cataluña el denominado I Rallye de Presidentes, una prueba motociclista organizada bajo el amparo de la Federació Catalana de Motociclisme en un momento clave para la consolidación de este tipo de competiciones en el ámbito regional.
La prueba se enmarcaba en una etapa de expansión del motociclismo catalán, en la que los moto clubs y la propia federación impulsaban nuevas fórmulas deportivas más allá del Trial, el Motocross, el Todo Terreno o la Velocidad. El rallye, todavía en una fase inicial dentro del motociclismo, comenzaba a ganar protagonismo mediante pruebas que combinaban navegación, resistencia y regularidad.
El Rallye de Presidentes, por su propia denominación, tuvo un carácter singular dentro de este contexto. Todo indica que se trató de una cita de carácter institucional, en la que participaron, o estuvieron representados, responsables de fábricas, moto clubs y dirigentes federativos, con el objetivo de promocionar esta modalidad y reforzar los vínculos entre las distintas entidades del motociclismo catalán.
La salida se efectuó desde la Plaza de Sant Jaume, un escenario emblemático en el corazón de Barcelona, lo que refuerza el carácter representativo del evento. A partir de ahí, el recorrido, siguiendo los esquemas habituales de la época, discurría por vías urbanas, carreteras abiertas y tramos de enlace, en una jornada en la que la regularidad y la orientación tenían tanto peso como la propia velocidad.
Una de las referencias documentales más interesantes sitúa el paso de los participantes por el Hostal Cal Arcís, lo que permite ubicar parte del itinerario en zonas del interior y sugiere un trazado que combinaba tramos urbanos con sectores más rurales. Este tipo de recorridos exigían no solo velocidad, sino también precisión en la navegación y una buena gestión del ritmo de carrera.
Celebrado en paralelo a otras iniciativas promovidas por clubes barceloneses en esas mismas fechas, el Rallye de Presidentes se inscribe dentro de ese conjunto de competiciones pioneras que contribuyeron de manera decisiva al desarrollo y diversificación del motociclismo en Cataluña.
Aunque la documentación conservada es limitada y no se han localizado clasificaciones completas, su celebración pone de manifiesto el esfuerzo organizativo de la época y el papel dinamizador de la federación en la promoción de nuevas disciplinas motociclistas.












































































































