El 5 de mayo de 1968, el emblemático circuito urbano de Montjuïc, en Barcelona, fue el escenario del Gran Premio de España de Velocidad, una de las pruebas más importantes del calendario internacional de motociclismo de aquel año.
El trazado, que recorría las empinadas calles y curvas reviradas del recinto del parque de Montjuïc, representaba un desafío único, combinaba alta velocidad con tramos técnicos y exigentes para los pilotos.
La competición atrajo a los mejores equipos y fabricantes de la época, mostrando avances tecnológicos y mecánicos en motocicletas que cautivaban al público. Miles de espectadores se congregaron a lo largo del circuito, llenando las gradas y las calles adyacentes para presenciar los adelantamientos, las frenadas al límite y la destreza de pilotos legendarios.
El GP de Montjuïc de 1968 no solo fue una demostración de Velocidad y habilidad, sino también un reflejo del auge del motociclismo en España, consolidando al circuito barcelonés como uno de los más espectaculares y emblemáticos de Europa.
Las imágenes son de los entrenos.

























