El 13 de enero de 1978, el circuito de Gallecs, en Mollet del Vallès, Barcelona, fue escenario de una intensa jornada de entrenamientos de Motocross organizada en el entorno de Bultaco, en plena pretemporada.
Lejos del ambiente competitivo de los grandes premios, la sesión tuvo un marcado carácter técnico, con el objetivo de afinar las monturas y preparar a los pilotos para el inminente inicio del campeonato. El foco principal estaba en la evolución de la Bultaco Pursang MK11, uno de los modelos clave de la marca para la temporada.
La jornada contó con la presencia destacada de dos pilotos de primer nivel: Harry Everts, ya plenamente integrado en la estructura de Bultaco tras su fichaje y Jean-Claude Laquaye, piloto francés con experiencia internacional.
Ambos trabajaron intensamente sobre la MK11, aportando sensaciones y ajustes en un circuito que, por sus características, permitía evaluar múltiples aspectos de la moto.
El circuito de Gallecs presentaba un terreno variado, con zonas rápidas y sectores más técnicos, ideal para este tipo de pruebas.
Durante la jornada se trabajó especialmente en: ajustes de suspensiones en terreno irregular, entrega de potencia y respuesta del motor, estabilidad en zonas bacheadas y resistencia mecánica en tandas largas.
Everts, con su experiencia en el Mundial, aportó una valiosa referencia en cuanto a comportamiento en carrera, mientras que Laquaye contribuyó a afinar detalles en condiciones reales de uso.
Más allá de la discreción del evento, estos entrenamientos fueron fundamentales para Bultaco. Representaban la esencia del trabajo de la época: pruebas constantes, contacto directo entre pilotos y mecánicos, y evolución continua de las motos sobre el terreno.
En un ambiente sin público pero cargado de concentración y exigencia, la jornada de Gallecs permitió dar un paso más en la puesta a punto de la Pursang MK11, con la vista puesta en una temporada 1978 donde la competitividad sería máxima.











































