El Trial de Balsareny, celebrado el 18 de mayo de 1969, fue una de las pruebas puntuables del Campeonato de Cataluña de Trial, disputada en un enclave de gran tradición motociclista.
Balsareny, localidad situada en la comarca del Bages, al norte de la provincia de Barcelona, ofrecía un entorno natural especialmente adecuado para la práctica del Trial, con zonas marcadas por terrenos pedregosos, desniveles pronunciados y pasos técnicos junto a la cuenca del río Llobregat.
La jornada estuvo condicionada por la lluvia persistente, que transformó el recorrido en un escenario de barro abundante y extremadamente resbaladizo, aumentando notablemente la dificultad de las zonas. Estas duras condiciones pusieron a prueba no solo la destreza y el equilibrio de los pilotos, sino también su resistencia física y la fiabilidad de las motocicletas, en una época en la que la mecánica debía soportar un trato especialmente severo.












