El Trial de Tarragona, celebrado el 2 de marzo de 1969, constituyó la séptima prueba puntuable del Campeonato de Cataluña de Trial, consolidándose como una cita destacada dentro del calendario de la especialidad. La competición reunió a los principales pilotos del momento en un recorrido exigente, donde la técnica, la regularidad y la capacidad de adaptación al terreno marcaron la diferencia.
La prueba se desarrolló en un entorno natural especialmente propicio para el Trial, con zonas que combinaban dificultad técnica y espectacularidad, poniendo a prueba tanto la destreza de los pilotos como la fiabilidad de las motocicletas. El evento volvió a evidenciar el creciente interés por esta disciplina en Cataluña, así como el alto nivel competitivo alcanzado por el campeonato.
Además del aspecto deportivo, el Trial de Tarragona fue también un punto de encuentro para aficionados y equipos, reforzando el ambiente de camaradería que caracterizaba al trial de finales de los años sesenta y contribuyendo a la consolidación de esta modalidad dentro del motociclismo catalán.

























































