El 6 de diciembre de 1969, la actividad era intensa en los almacenes que Bultaco tenía en la calle Alarcón, 158, de Barcelona. Allí se ultimaban los preparativos de una importante expedición destinada al mercado norteamericano, uno de los principales objetivos comerciales de la marca durante aquellos años.
Las motocicletas, cuidadosamente protegidas y embaladas en sus cajas de madera, eran revisadas antes de iniciar un largo viaje que las llevaría hasta el puerto para su embarque. Cuatro días más tarde, el 10 de diciembre de 1969, la carga partiría a bordo del buque mercante Justinian, con destino a la costa oeste de Estados Unidos.
El envío tenía como destino los puertos de San Francisco y Los Ángeles, desde donde las motocicletas serían distribuidas a la red de importadores y concesionarios de Bultaco en Estados Unidos. A finales de la década de 1960, el mercado estadounidense se había convertido en uno de los más importantes para la firma catalana, especialmente gracias al éxito alcanzado por modelos como la Sherpa T, la Matador, la Lobito y la Pursang, muy apreciadas tanto por su competitividad como por su fiabilidad.
La fotografía de Juan Luis Gaillard inmortaliza uno de esos momentos que raramente trascendían a la prensa: el trabajo diario de preparación y expedición de las motocicletas. Detrás de cada caja había un cuidadoso proceso de revisión, embalaje y organización logística que permitía que las Bultaco fabricadas en Barcelona llegaran a miles de kilómetros de distancia, consolidando el prestigio internacional de la marca.
Aquellas expediciones transoceánicas fueron fundamentales para la expansión de Bultaco en Norteamérica, un mercado que, a finales de los años sesenta, absorbía una parte muy significativa de la producción de la fábrica y contribuía decisivamente a su crecimiento internacional.






















































