ZERO! El Libro de un aficionado al Trial

Quienes me conocen saben que siempre me ha gustado plasmar por escrito mis pensamientos, y esta vez no iba a ser menos. Hoy me emociona presentar este libro, escrito con toda la pasión del mundo.

Existe una frase muy conocida, que seguramente habréis escuchado alguna vez, del pensador cubano José Julián Martí Pérez (La Habana, 28 de enero de 1853 – Cuba, 19 de mayo de 1895), quien falleció joven, con tan solo 42 años, y que durante mucho tiempo me tuvo intrigado:

“Hay tres cosas que cada persona debería hacer durante su vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro.”

Plantar un árbol, tener un hijo, escribir un libro… tres acciones que hablan de dejar huella, de sembrar algo de nosotros mismos para el futuro. Aunque cada una de ellas es digna de elogio por separado, durante mucho tiempo no acababa de ver la relación que las unía.

Sí percibía que las tres implicaban transformación y crecimiento, pero su trasfondo se me escapaba. Hasta ahora.

Por un lado, tener un hijo representa la máxima expresión de la capacidad creativa del ser humano: la creatividad sexual. Es la creatividad por excelencia; nada de lo que podamos crear será jamás tan perfecto como otro ser humano.

Por otro lado, escribir un libro, al igual que concebir cualquier obra artística o científica, es una forma de creatividad cerebral. Gracias a ella, durante milenios, el conocimiento y la sabiduría que habitaban en el interior de las personas han podido trasladarse al mundo exterior y perdurar generación tras generación.

Pero para escribir un libro se necesita papel, y el papel se obtiene de los árboles. Por tanto, al usar papel para crear, debemos compensarlo plantando un árbol, devolviendo a la naturaleza aquello que tomamos de ella. Se trata, en definitiva, de mantener un equilibrio entre lo que extraemos y lo que aportamos.

Así, cuando finalice nuestra existencia en este planeta, dejaremos un saldo positivo: un saldo doblemente positivo de creatividad.

Gracias, señor José Martí, por recordármelo.

No me extenderé demasiado en mis aportaciones a la naturaleza, ya que, aunque los trialeros solemos tener fama de ir “destrozándola”, estoy convencido de que he hecho más por ella que muchos ciudadanos mal llamados “ecologistas”.

Dicho esto, y entrando ya en materia…

¿Sabéis qué es un cero? He encontrado varias definiciones, pero la más acertada es esta:

El cero (0) es el signo numérico de valor nulo que, en notación posicional, ocupa los lugares donde no hay una cifra significativa. Situado a la derecha de un número entero, decuplica su valor; colocado a la izquierda, no lo modifica. Es el elemento del conjunto de los números enteros que sigue al -1 y precede al 1.

En resumen, el cero no es nada… excepto en una cosa.

En el Trial, una de las grandes particularidades de nuestro deporte es que el cero representa la mejor puntuación y el mayor motivo de celebración.

Os presento ZERO! El libro de un aficionado al Trial.

No pretende ser una enciclopedia de nada. Al contrario, es un libro modesto sobre un deporte que me apasiona y que, después de mi familia y mis amigos, es lo que más me llena.

Creo que lo he enfocado de una manera diferente a lo que ya existe en las librerías. Esa era mi intención. Lo he redactado pensando especialmente en la competición y en los pilotos, sin dejar de lado la historia, el reglamento, la técnica ni los actuales problemas medioambientales.

Hay tres cosas que cada persona debería hacer durante su vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro.

Yo ya lo he hecho.

Muchas gracias a todos por dejarme entrar en vuestras bibliotecas.