El Motocross continuaba su expansión y consolidación en Cataluña a mediados de la década de los setenta, y el circuito de Prats de Lluçanès (Lluçanès, Barcelona) comenzaba a ocupar un lugar destacado dentro del calendario estatal.
Apenas un año después de su inauguración como circuito permanente, el trazado acogió el 4 de julio de 1976 la 3ª Prueba del Campeonato de España de Motocross, confirmando así el reconocimiento deportivo alcanzado en un corto espacio de tiempo.
La rápida inclusión del circuito del Lluçanès (Barcelona) en el Campeonato de España evidenciaba la calidad del trazado y la capacidad organizativa de sus promotores. El recorrido, caracterizado por su terreno natural, desniveles pronunciados y zonas técnicas combinadas con sectores rápidos, exigía una gran preparación física y precisión en la conducción.
La cita reunió a los principales especialistas nacionales de la época, que acudieron a Prats de Lluçanès con el objetivo de sumar puntos decisivos en la clasificación general del campeonato. La afluencia de público fue notable, consolidando el Motocross como uno de los deportes de motor con mayor arraigo en la comarca del Lluçanès.
El Motocross de Prats de Lluçanès supuso, por tanto, la confirmación definitiva del circuito dentro del panorama estatal, demostrando que, en apenas un año de vida, había pasado de ser una nueva instalación a convertirse en escenario de una prueba puntuable del Campeonato de España, contribuyendo al auge del Motocross en Cataluña durante los años setenta.





















































































