El 8 de septiembre de 1974, La Roca del Vallés, dentro de la comarca del Vallés Oriental, provincia de Barcelona, se convirtió en escenario de una de las iniciativas más destacadas del motociclismo infantil en Cataluña durante los años setenta, los cursillos de Motocross organizados por Josep Isern, uno de los grandes impulsores de la formación de jóvenes pilotos.
Aunque oficialmente no podían considerarse competiciones, en la práctica eran auténticas carreras al 100%, con toda la emoción, la rivalidad y la intensidad que caracteriza al Motocross.
Por la mañana se impartían sesiones de Trial, mientras que al mediodía los niños se enfrentaban con un Motocross, poniendo a prueba su habilidad sobre la moto, el control en terreno variado y su capacidad para superar obstáculos y saltos.
De estos cursillos salieron infinidad de pilotos que más tarde se especializaron en Trial, Motocross, Enduro o Velocidad, consolidando la cantera del motociclismo español y transmitiendo la pasión por este deporte de generación en generación. La labor de Isern fue clave para canalizar la energía y el entusiasmo de los niños, combinando diversión, aprendizaje y competición real en un mismo evento.
Un detalle personal que no puedo dejar de mencionar es, que en aquel cursillo participé yo, soy el que lleva la letra A, formando parte de ese grupo de jóvenes que daba sus primeros pasos en el Motocross y que, sin saberlo, estaba escribiendo parte de la historia del motociclismo infantil en España.
El Motocross Infantil en La Roca de 1974 no solo representa una prueba deportiva, sino también un ejemplo de cómo la pasión y la formación podían unirse, creando recuerdos imborrables y formando a los pilotos que darían continuidad a la afición en las décadas siguientes.


































































































