2 Días de Trial de Ibiza 2005

No recuerdo muy bien como empezó todo, me parece que fue este verano en Arinsal que alguien comentó: este año podríamos ir a correr los 2 días de Trial de Ibiza. Rápidamente el amigo Francesc Infante dijo: yo pongo la furgoneta y Nando replicó: yo tengo un amigo que tiene varios hoteles y apartamentos en la isla. Fue cuestión de minutos replantearlo todo y empezar a preparar lo que iban a ser unas mini vacaciones en Ibiza dedicados al Trial.

Unos se echaron atrás y al final solo quedamos para participar en la XIII Edición de los 2 Días de Trial Isla de Ibiza: Francesc Infante, Cisco Torralba, Juan Luis Oller, Nando Barbé y aquí el que escribe, Víctor Martín que me encargué de las inscripciones y todo el tema del viaje.

La salida hacia Ibiza sería el viernes 3 de Diciembre de 2005 a las 21.30 en barco de Balearia en un camarote de cuatro. Y la vuelta sería el 6 de Diciembre a las 10.30 en butaca.

Como había que estar dos horas antes de la salida para hacer el embarque, quedamos que Francesc vendría a mi trabajo en L’Hospitalet sobre las 18 horas con la furgoneta, cargaríamos las motos restantes, que ya me las habían traído anteriormente, y nos desplazaríamos hasta el puerto de Barcelona. Sobre las 19 horas llegamos al puerto y… o ¡sorpresa! la primera en la frente, el barco llegará con retraso por el temporal por lo que la salida también se retrasará.

Decidimos irnos al Maremagnum a dar una vuelta y de paso cenar alguna cosa, Pans & Company, bocata de no se que y haciendo tiempo para embarcar. Entre cargar los coches furgonetas, camiones, pasaje y el temporal que hacía, salimos por la bocana del puerto a las 23.45 horas.

En el barco ya encontramos trialeros; Pep Sala de la Garriga, los hermanos Esteve de Gallifa, pero de la mala mar, el viento que hacía, la “mierda” de barco del Isla de Botafoc, de como se movía, de que no pegó ojo nadie y de las 12 horas de navegación que duró el viaje no voy a hablar porque de momento no quiero recordarlo más. Solo mencionar el mercadillo de biodraminas que corría por el barco, vaya pandilla de “pastilleros”.

Llegamos a Ibiza sobre las 12 del mediodía y nos fuimos sin más a buscar al amigo de Barbé, ya que todavía no sabíamos donde íbamos a dormir.

Ah, por cierto, bajando del barco, los “picoletos” le pidieron los documentos al Infante, y es que tiene una cara de sospechoso. ¿Y quien no, después de 12 horas de viaje sin dormir y subidos en el Dragon Khan?.

Con la furgoneta nos dirigimos hacia Sant Antoni de Portmany en busca de Bartolomé Escandell, administrador de EIVINORD S.A. una especie de rancho donde hacen celebraciones de BBC (bodas, bautizos y comuniones). Nos presentamos y muy amablemente nos invita a comer una paella para 200 y pico de personas que estaban preparando a parte de otros plato típico que no me atrevo a explicar de que estaba compuesto, más vinos, licores, etc…

Una vez comidos y un poco “tocados” por las hierbas Ibicencas nos lleva hasta el lugar donde íbamos a dormir, la ex casa de su hija, un chalet de unos 100 metros cuadrados con tres habitaciones (dos íbamos a tener que dormir juntos y que en la reunión del Consejo de Sabios ya estaba asignado) que era mejor que cualquier de los mejores hoteles y sin costarnos un euro.

Una vez aclarado que no íbamos a dormir debajo del puente, nos volvemos a Ibiza capital para formalizar las inscripciones y verificar la motos. Después de visitar Ibiza (no había manera de encontrar el parque cerrado) resulta que estaba debajo del castillo. Llegamos cuando Jordi Pascuet y Marcel Justribó estaban haciendo la exhibición esa que van exponiendo por esos mundos de Dios. Nos recibe el incombustible Ricard Pinet (genio y figura), pagamos los 100 euros de la inscripción, verificamos las motos (no he entendido nunca porque pintan el chasis y el motor) y las introducimos en el parque cerrado.

Como estamos algo faltos de sueño y debido al “atracón” de la paella decidimos no cenar, pero paramos en un Eroski a comprar cuatro galletas, algo de fruta, agua y un montón de papel de water (todavía no se para que ya que se quedó todo en la casa). Bona nit y a las 22.15 todos durmiendo.

Uno ya tiene una edad y sobre las 5 de la madrugada se tiene que levantar para hacer sus necesidades (la próstata no perdona) y cual es mi sorpresa al oír un ruido ensordecedor más pronunciado que una 4RT. ¿Qué será? Nos preguntamos Nando y yo, muy sencillo, eran los ronquidos de Francesc, “joder” como ronca… a el sí que habría que ponerle los tapones de la Montesa.

6.45 es la hora de levantarse, lavarse la cara, afeitarse (bueno el único que se afeitaba era yo), algún pedo, vestirse y hacia Ibiza. Nos separaban unos 7 Km. del parque cerrado que hacíamos con la furgoneta, por cierto, no lo he comentado, la furgoneta era de tres plazas y nosotros éramos cuatro, ¿qué pasaba? Pues que uno de nosotros tenía que ir con la palanca del cambio entre las piernas, al principio iba el Cisco pero la relación amorosa con Francesc no era del todo sana y decidimos poner a Nando, no se a quien de los dos le gustaba más, jajajajaja….

Más o menos a partir de las 8.30 empezamos a salir, nos esperaban 40 Km. y 20 zonas siguiendo las indicaciones de color rojo. Las primeras y las últimas zonas eran en las rocas al lado del agua, muy técnicas y de una belleza indescriptible pero para nuestro gusto peligrosas y otra cosa que no nos gustó es que no las marcan con cinta, ponen puertas de cada color y memorizar la trazada/s era muy difícil y a más de uno nos costó algún fiasco por saltarnos alguna.

Todas las zonas eran en seco, la inter zona era pista, carretera, un torrente que estaba de P.M. y una trialera que seguía una línea eléctrica que el primer día era de bajada y que se complicaría el segundo día al ser de subida, ya que el itinerario era al revés. Diez zonas, comida sobre las 12 horas, un bocadillo (que estaba muy bueno) una bebida y una fruta, media hora en el parque cerrado y a por las otras diez. La última estaba en el parque cerrado, una indoor de troncos tipo Palau Sant Jordi, con una salida que solo los más buenos consiguieron pasar.

Fiascos, varios, doses, unos y muchos ceros fueron la tónica general de un día nublado y con viento.Entrada la moto en el parque cerrado y para Sant Antoni a ducharnos para luego ir a cenar.

Cenamos en un restaurante (Es Ventall) donde nos pusimos las botas a base de pescados y carnes y sobre las 10.30 ya volvíamos a estar en el sobre intentando conciliar el sueño, ya que con los ronquidos del Francesc y ahora también los de Nando era más difícil que la zona 20 del tronco final.

6.45 es la hora de levantarse, lavarse la cara, afeitarse (bueno el único que se afeitaba era yo), algún pedo, vestirse y hacia Ibiza. Nando estaba un poco “escocido” del cambio de marchas pero esto no le impediría afrontar el Trial con más ganas que el día anterior.

Hoy teníamos que seguir el recorrido marcado en azul y al contrario del día anterior, es decir, las últimas zonas del día cuatro eran las primeras del día cinco y además las habían modificado, bien por el Moto Club, no es fácil marcar 40 zonas.

A destacar de este segundo día:

.- En la zona uno a mi me marcan un 5 por saltarme una puerta y Nando se da una leche en la salida que no solo le marcan 5 si no que se hace daño en el codo, sangre a porillo pero sin más.

.- Cisco hace un incompresible varios en la zona 10 donde todos hicimos cero y que a la postre le haría perder el Trial.

.- En la trialera de la línea eléctrica (ahora de subida) Juan Luis se da un golpe en los huevos que lo mantiene KO durante 15 minutos y que lo desconcentraría de tal manera que luego se dio dos leches de las que ponen los pelos de punta, por suerte no se hizo daño.

.- Los bocadillos seguían estando de P.M. y el día fue muy soleado pero sin abandonarnos el fuerte viento. Alguno (Francesc) ya empezaba a pensar en el viaje de vuelta y es que la verdad es que todos teníamos en mente el interminable y movido viaje de ida.

.- Alguno de los nuestros decidió picarse el 5 en las zonas del litoral y es que había alguna que como tuvieras un despiste ó se te escapara el embrague, te ibas por el acantilado de 50 metros directo al agua, esto no nos gustó a nadie.

.- El incuestionable cero de Cisco en la zona 20, de los pocos que lo hicieron si no el único.

.- Nuestro bidón de gasolina se vació y tuvimos que coger un poco más “prestada”, gracias al propietario.

.- La espectacularidad de Pascuet y Justribó haciendo la zona indoor (que buenos que son).

.- Entrega de tarjetas a Ricard Pinet y nos fuimos a merendar esperando la entrega de premios que sobre las cinco de la tarde se realizó dando unos trofeos de cerámica horrorosos y un recuerdo, también de cerámica, a todos los participantes.

¿Lo mejor? El pica pica que nos dieron y que haría que nos ahorráramos la cena.

.- Al final quedamos en la clasificación de la siguiente manera; Cisco Torralba 5º con 16 puntos, Víctor Martín 7º con 25 puntos, Nando Barbe 8º con 41 puntos, Francesc Infante 12º con 76 puntos y Juan Luis Oller 18º con 115 puntos, de 21 participantes.

Cargamos motos en la furgoneta y hacia Sant Antoni a dormir, aunque este día iríamos sobre las 11.30 después de comentar, reír y hablar un buen rato de este Trial en Ibiza, de la control de la zona 12, y de porque el Infante se empeñaba en cerrarnos las puertas de la furgoneta cada dos minutos.

7.30 suena el despertador, destino Barcelona.

Paramos a desayunar en el puerto, nos tomamos las biodraminas, embarcamos la furgoneta y sobre las 10.30 empezamos a navegar con fuerte viento pero inferior al del viaje de ida. Diez horas de navegación en el que tuvimos tiempo de echar una cabezadita, mal comer, tomar unos cafés y ver una película que era malísima pero que hacía reír un montón. Al final, sobre las 20.30 llegamos al puerto de Barcelona donde nos esperaban las familias, bueno la de Nando y la mía, los de Blanes lo tenían más complicado. Hola, hola, besos, abrazos y para L’Hospitalet a dejar las motos. Una vez en L’Hospitalet y después de haber descargado las motos, más abrazos (ahora entre nosotros) y nos vemos…

CONCLUSIÓN FINAL:

Nos hacía mucha ilusión ir a Ibiza a correr un Trial, pero todos coincidimos que no compensa todo el “follón” del viaje para hacer Trial. Esto no quita que la gente del Moto Club Ibiza y Formentera fueron encantadores ya que en todo momento nos atendieron muy amablemente y nos lo pusieron fácil en todos los aspectos. Lo que sí que ha sido una experiencia inolvidable, ha sido compartir estos cinco días con amigos que tenemos una misma afición, el Trial, explicar anécdotas, reír a carcajadas (todavía me duelen las mandíbulas) y que seguro que volveremos a repetir buscando algún Trial de larga duración en la Rioja, Alicante ó San Petesburgo ya que aunque la convivencia siempre es difícil, este no ha sido el caso.

También agradecer las indumentarias de Zona Cero que muy amablemente nos proporcionó el Sr. Alcaraz y que hizo que por la isla de Ibiza se pasearan cinco “locos” apasionados por el Trial, siendo la atracción del público asistente por nuestra veteranía y saber hacer y que caray… ¡por lo guapos que íbamos!

Años más tarde, más concretamente en el 2008, volveríamos en otras condiciones, especiales, diferentes, pero mucho mejores.