El 20 de junio de 1971 se celebró en Girona una prueba de Todo Terreno de un día, una modalidad muy popular en aquellos años y que reunía a numerosos aficionados al motociclismo de montaña.
La jornada se desarrolló sobre un recorrido variado, combinando pistas, caminos y zonas naturales, lo que ponía a prueba tanto la resistencia de los pilotos como la fiabilidad de las motocicletas. Este tipo de pruebas destacaban por su carácter amateur y participativo, siendo un punto de encuentro para pilotos experimentados y aficionados.
El Todo Terreno de Girona reflejó el auge del motociclismo fuera del asfalto a comienzos de los años setenta y el creciente interés por este tipo de competiciones, que serían el germen de modalidades más especializadas en años posteriores.









