El IX Trial de San Antonio se vivió como un verdadero encuentro familiar, donde las motos Bultaco volvieron a ser el corazón de la jornada. Más que una competición, la prueba fue una celebración de la pasión por el Trial en el seno de la familia Bultaco, reuniendo a pilotos, mecánicos y amigos en un ambiente cercano y alegre.
La jornada sirvió también para intercambiar consejos, probar ajustes en las Bultaco y compartir anécdotas, reforzando los lazos entre quienes hacían posible cada edición del trial.
El IX Trial de San Antonio reafirmó así la tradición de la familia Bultaco de unir deporte, pasión por la moto y convivencia, consolidando el evento como una cita entrañable y auténtica dentro de la historia del Trial catalán.








































































































