GP DE HOLANDA DE MOTOCROSS 1976

El Gran Premio de Holanda de Motocross, disputado el 8 de agosto de 1976, fue una de las citas más exigentes del Campeonato del Mundo de ese año. Se celebró en el legendario circuito de Lierop, famoso por su arena profunda y por poner al límite la resistencia física y técnica de los pilotos.

En 1976, la categoría reina (500cc) estaba dominada por grandes figuras del motocross mundial: Roger De Coster (Bélgica, Suzuki), el gran referente de la época. Heikki Mikkola (Finlandia, Yamaha), su principal rival. Gerrit Wolsink (Países Bajos, Suzuki), especialista en arena. Håkan Andersson (Suecia)

La prueba de Holanda era clave en el calendario, ya que el terreno arenoso favorecía claramente a los pilotos locales y a los expertos en este tipo de superficie.

El circuito de Lierop, es considerado uno de los más duros de la historia del motocross por varias razones:

Arena muy profunda y blanda
Curvas largas que exigen técnica y equilibrio
Condiciones físicas extremas
Carreras donde la resistencia es tan importante como la velocidad

Muchos pilotos lo consideraban, sin exagerar, uno de los Grandes Premios más duros del año.

El GP de Holanda de 1976 estuvo marcado por las condiciones del terreno, La arena profunda favoreció claramente a los especialistas, el público local apoyó con fuerza a los pilotos neerlandeses y las mangas fueron extremadamente físicas, con grandes diferencias entre competidores

Desde el inicio, Heikki Mikkola y Roger De Coster mantuvieron su habitual duelo por el campeonato. Sin embargo, en estas condiciones extremas, el piloto local Gerrit Wolsink logró imponer su dominio en la arena, impulsado también por el apoyo del público.

Wolsink, conocido como “el rey de Lierop”, brilló especialmente en este tipo de circuitos, mientras que Mikkola, habitualmente fuerte en arena profunda, mantuvo el pulso con De Coster en la lucha por el título.

Clasificación general (500cc)
1º Gerrit Wolsink
2º Heikki Mikkola
3º Roger De Coster
4º Håkan Andersson
5º Åke Jonsson

A Juan Luis Gaillard no le entusiasmaba especialmente salir al extranjero para cubrir las grandes citas internacionales con su inseparable cámara. Siempre se sintió más cómodo en el ambiente cercano de las pruebas nacionales, donde conocía bien tanto a los protagonistas como el entorno.

Sin embargo, en esta ocasión hizo una excepción. Viajó junto a Manolo Marqués hasta Lierop para cubrir el Gran Premio de Holanda de Motocross, disputado el 8 de agosto de 1976, una de las pruebas más destacadas y exigentes del calendario mundialista.

El objetivo del desplazamiento era claro, realizar un seguimiento de Jim Pomeroy, que competía con la Bultaco Pursang 370cc en uno de los circuitos más duros del campeonato, famoso por su arena profunda y su extrema exigencia física.