En julio de 1974 partió de Igualada una expedición con el ambicioso objetivo de alcanzar la cima del Kilimanjaro, la montaña más alta de África, a lomos de motos Bultaco.
El grupo estaba formado por ocho aventureros y contaba con dos Bultaco Sherpa T de 250 cc, acompañadas por un Land Rover que transportaba material y servía de vehículo de apoyo durante el recorrido por el continente africano.
La expedición salió de Igualada el 5 de julio de 1974. Lo que inicialmente se había previsto como un viaje de unos tres meses acabó convirtiéndose en una aventura de aproximadamente seis meses, atravesando numerosos países y recorriendo miles de kilómetros por territorios y paisajes muy diversos.
El momento culminante llegó el 26 de octubre de 1974, cuando Josep Maria Lladó alcanzó el pico Uhuru, en la cima del Kilimanjaro, con una Bultaco Sherpa T. La hazaña convirtió aquella aventura nacida en Igualada en un episodio destacado de la historia de las expediciones motociclistas y de la capacidad de las motos Bultaco para afrontar retos extraordinarios.
Las fotografías documentan distintos momentos de aquella aventura: los desplazamientos, los paisajes africanos, el vehículo de apoyo, los integrantes del grupo y las difíciles condiciones del terreno en las zonas de montaña.
La Expedición Moto Igualada–Kilimanjaro de 1974 fue mucho más que un largo viaje en moto: fue un proyecto colectivo que unió el espíritu aventurero de un grupo de Igualada con un desafío excepcional, alcanzar en moto una de las cumbres más emblemáticas del mundo.
Nota sobre la restauración de las imágenes:
Las fotografías que ilustran esta crónica han sido sometidas a un proceso de mejora mediante inteligencia artificial (IA), con el objetivo de recuperar, en la medida de lo posible, detalles, contraste y calidad visual de los originales, cuyo estado de conservación y digitalización era deficiente.
Este proceso puede haber introducido pequeñas variaciones respecto a las imágenes originales. No obstante, se ha procurado preservar al máximo su contenido y carácter histórico, evitando alterar intencionadamente los elementos con valor documental de la expedición.
Asimismo, las fotografías no siguen un orden cronológico ni secuencial, ya que proceden de diapositivas que se encontraban desordenadas y cuya secuencia original no ha sido posible reconstruir.



























