A primeros de octubre de 1972, Andorra volvió a convertirse en punto de encuentro para los aficionados a las dos ruedas con la celebración de la segunda concentración motociclista.
Por las carreteras pirenaicas llegaron motoristas dispuestos a compartir una jornada marcada por la pasión por la moto, el compañerismo y el ambiente que empezaba a caracterizar estas grandes reuniones. Andorra se estaba convirtiendo en uno de aquellos destinos míticos para los motoristas de la época.
Las fotografías de Juan Luis Gaillard conservan el ambiente de aquella segunda edición: las motos, los participantes y las calles de un país que, durante aquellos días, se convertía en punto de encuentro de toda una generación de aficionados.
Un nuevo capítulo de aquellas concentraciones de Andorra que acabarían convirtiéndose en míticas durante los años setenta.

























