En los terrenos próximos a la Avenida Diagonal se celebró el Motocross Ciudad Diagonal, una prueba que reunió a pilotos nacionales en una época en la que el motocross comenzaba a consolidarse en el país.
El circuito, trazado sobre terreno irregular con subidas, curvas cerradas y zonas de tierra suelta, exigía resistencia física y control constante de la motocicleta. Las máquinas de la época, robustas y todavía pesadas en comparación con las generaciones posteriores, obligaban a una conducción firme y decidida.
La prueba contó con la participación de marcas nacionales como Montesa, Bultaco y OSSA, reflejo del crecimiento industrial del motociclismo español a comienzos de los años sesenta.
El público respondió con entusiasmo, situándose en taludes y márgenes del recorrido para seguir de cerca cada manga. Las salidas eran especialmente espectaculares, con las motos levantando tierra al unísono mientras buscaban la mejor trazada en la primera curva.
Más allá de los resultados deportivos, el Motocross Ciudad Diagonal de 1960 representó un paso más en la expansión de esta disciplina en Cataluña, consolidando a Barcelona como uno de los focos principales del motociclismo nacional en aquella etapa inicial del off-road competitivo.






