En plena década de los setenta, Bultaco continuaba apostando firmemente por el desarrollo y la proyección internacional del Motocross, organizando sesiones de prueba y entrenamientos con pilotos de primer nivel. El 25 de marzo de 1976 la marca programó una jornada de entrenos en el circuito de Martorell (Baix Llobregat, Barcelona), que reunió a dos nombres destacados: Jim Pomeroy e Ignacio Bultó.
La presencia del estadounidense Jim Pomeroy tenía un significado especial. Pomeroy era ya una figura reconocida en el panorama mundialista, considerado uno de los primeros pilotos norteamericanos en irrumpir con fuerza en el Motocross europeo. Su estilo agresivo y espectacular, junto con su competitividad frente a los grandes especialistas europeos, lo convirtieron en un referente mediático y deportivo.
Junto a él participó Ignacio Bultó, miembro de la familia vinculada históricamente a la marca y piloto implicado tanto en la vertiente deportiva como en el desarrollo técnico de las motocicletas. Su presencia reforzaba el carácter estratégico de la jornada, donde no solo se buscaba rodar y afinar la puesta a punto, sino también extraer conclusiones técnicas de cara a la competición.
El trazado de Martorell ofrecía un terreno idóneo para este tipo de sesiones: zonas rápidas combinadas con sectores más técnicos que permitían trabajar suspensiones, entrega de potencia y comportamiento general de las Bultaco en condiciones exigentes.
Estos entrenos del 25 de marzo de 1976 reflejan la intensa actividad de Bultaco en el ámbito del Motocross durante aquellos años, combinando talento internacional y estructura propia para mantener su competitividad en los campeonatos nacionales e internacionales.























