Juan Luis Gaillard

Redactar una crónica de un acto tan especial no es tarea sencilla, y mucho menos hacerlo de forma breve. No lo fue para quienes lo vivimos en directo, ni lo es ahora al intentar poner en palabras todo lo que allí ocurrió, porque la presentación del archivo fotográfico de Juan Luis Gaillard en la Masía San Antonio no fue solo un evento, fue un reencuentro con la memoria, una celebración de la historia y un viaje emocional a una época irrepetible del motociclismo. Aun así, intentaré resumirlo lo mejor posible.

Para ello debo remontarme al año 2006, y enseguida entenderéis por qué.

En el 2006 fundamos MOTOCAT con un grupo de amigos trialeros y, a partir de ese momento, comenzó una etapa de organización de triales y eventos que han marcado profundamente mi vida: los triales clásicos de All en la Cerdanya, el homenaje a Ricard Pinet en Ripoll, los distintos FESTRIAL que organizamos, los triales de Talamanca, los triales solidarios en Montmeló y Parcmotor, el 50 aniversario de la Sherpa T, y ahora, como colofón a este 2025, la presentación del archivo fotográfico de Juan Luis Gaillard en San Antonio.

En todos estos eventos me he sentido muy querido y apreciado. Guardo un muy grato y emotivo recuerdo de los Triales Solidarios para cuya celebración los responsables de los circuitos de Montmeló (Ramon Maltas y Joan Fontseré) y Parcmotor (Xavier Bartrolí) me abrieron las puertas como si estuviera en casa; y en esta ocasión, en San Antonio, con la familia Bultó al completo, se ha repetido.

San Antonio ha tenido un plus, ha sido algo más. Nada menos que 230 participantes hicieron posible que lo que debía ser una pequeña presentación entre amigos se convirtiera en LA PRESENTACIÓN en mayúsculas. Un encuentro entre apasionados de Bultaco y entre amigos que, desde ahora, pasan a formar parte de mi otra familia.

No puedo mas que agradecer la enorme cantidad de felicitaciones recibidas (con el móvil a punto de colapsar) y, en especial, un mensaje que me llegó al alma y que quiero compartir con vosotros:

«La unión de Don Paco Bultó, Juan Luis Gaillard y Bultaco ha hecho que el destino te eligiera como la persona indicada para digitalizar y presentar este archivo. Allí donde estén, seguro que les has alegrado el día.»

Poco más que añadir, no porque no haya nada más que explicar, simplemente es que todavía estoy en una nube pensando, asimilando y disfrutando todos los momentos vividos.

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Pues bien, han pasado ya más de dos meses desde aquel evento y creo que ha llegado el momento de compartir con vosotros lo que ocurrió el 13 de diciembre de 2025 en la Masía de San Antonio.

Lo primero que quisiera explicar es por qué decidimos realizar esta presentación en un lugar tan especial como es la Masía de San Antonio.

Cuando terminé de digitalizar por completo todo el archivo, me invadió un vacío difícil de describir. Mientras repasaba y mejoraba algunas de las fotografías, pensé: esto no puede quedarse aquí, solo para mis ojos. Juan Luis Gaillard merecía algo más, una presentación, un homenaje a la altura de su legado. En un primer momento imaginé hacerlo en una sala polivalente de alguna entidad, municipio o quizá en un hotel, un espacio sencillo que pudiera acoger a no más de cien personas.

Le comenté la idea a Enrique Monforte para conocer su opinión y, sin quererlo, acabó «complicándolo» todo un poco más de lo que yo ya tenía en mente. Me soltó, casi sin pensarlo:

¿Y si lo hacemos con un almuerzo?

Bufff… La cosa empezaba a tomar otra dimensión. Ya no bastaba con una sala de actos, ahora necesitábamos un comedor. Y como suele pasarme, mi cabeza no dejó de dar vueltas hasta que, de pronto, lo tuve claro: la Masía de San Antonio.

Se lo propuse a Ignacio Bultó, a quien la idea le pareció magnífica. Eso sí, me explicó que actualmente la gestión de San Antonio estaba en manos de sus hermanas y sobrinos. Así que me puso en contacto con «San Antonio New Generation», liderado por Rafa Tarradas… y, casi sin darnos cuenta, llegó el esperado 13 de diciembre de 2025.

Mercè Gou – Víctor Martín – Rafa Tarradas

Como podéis imaginar, fuimos de los primeros en llegar. De hecho, San Antonio estaba cerrado y tuvimos que despertar a más de uno, jeje… Todo estaba preparado, aunque siempre hay algún detalle que ajustar o alguna cosa que mejorar, de lo cual, entre todos, nos fuimos encargando.

Poco a poco el parking, magníficamente gestionado, se fue llenando de coches, furgonetas y remolques. Al mismo ritmo, iban llegando los asistentes.

La expresión de satisfacción en los rostros de todos era el reflejo perfecto de lo que estaba por venir, aunque nadie sabía realmente cómo me sentía yo. En ese preciso instante empecé a subir a esa nube de la que aún no he bajado, ni siquiera mientras redacto esta crónica.

Había quienes llegaban en moto, quienes aprovechaban para visitar la Masía y quienes observaban con especial cariño las motos expuestas. Besos, abrazos, risas y emociones a flor de piel se mezclaban en un ambiente inmejorable.

Todo estaba saliendo tal como lo habíamos previsto y, respetando el horario establecido, decidimos reunir a todos los asistentes para realizar la foto de grupo y, acto seguido, desplazarnos al comedor, donde daría comienzo el almuerzo y la presentación propiamente dicha.

Ignacio Bultó fue el encargado de abrir la presentación para, a continuación, cederme la palabra. 

Plantarse solo ante el micrófono, frente a una sala repleta de gente, no es tarea fácil.

Yo soy más de escribir con calma, disfrutando de la serenidad que me ofrecen las teclas del ordenador, así que, para no olvidar nada, me había preparado unos apuntes a modo de guión, estructurados en doce puntos que intentaré resumir a continuación.

Antes de empezar a compartir las anécdotas y curiosidades del archivo, se proyectó un vídeo muy especial. Una presentación de trece minutos… o mejor dicho, doce más uno, como solía decir el inolvidable Ángel Nieto. Durante esos minutos recorrimos una selección de 389 fotografías, que nos hicieron revivir una época única e irrepetible. Una época que comenzó con la fundación de Bultaco y que marcó para siempre la historia del motociclismo y de todos los que sentimos pasión por este mundo.

Cada imagen guarda una historia, una emoción, una chispa de aquel espíritu pionero que aún hoy sigue vivo en nuestra memoria y que, al verla, nos recuerda por qué Bultaco no fue solo una marca, sino una forma de entender la vida.

Una vez finalizado me presenté…

Soy Víctor Martín Bordonau (Bonaigua para algunos). Tengo 64 años y, lo reconozco, soy un «friki» del Trial y un apasionado incondicional de Bultaco.

Nunca me ha gustado ser el centro de atención (quizá esa timidez que intento disimular tenga algo que ver) pero hoy me toca ocupar este lugar y espero estar a la altura para presentar este evento lo mejor que pueda. Estamos entre amigos, y eso me da la tranquilidad de saber que cualquier error que pueda cometer sabréis perdonármelo.

He de confesar que no sabía nada de este archivo y, aunque me da un poco de vergüenza admitirlo, tampoco conocía la existencia de Juan Luis Gaillard.

Para mí, Bultaco siempre había sido Don Paco Bultó, las Sherpa, las Pursang, los pilotos de Bultaco y poca cosa más.

¿Y cómo llegué hasta aquí?

A lo largo de toda mi vida he sido un gran aficionado y he tenido la suerte de participar en todo tipo de eventos off-road.

Empecé en Motocross, corrí también algún TT y he participado en cientos de Triales, que han sido siempre una parte esencial de mi vida. Lo que nunca he hecho es Velocidad.

Y, sin embargo, la velocidad ha estado muy presente en mi vida gracias al circuito de Calafat, al que vi nacer, pero sobre todo, porque fue precisamente allí, en Calafat, en 1974, donde tuve la fortuna de conocer a mi amiga, a mi novia, a mi esposa, a mi compañera de viaje y de mi vida.

Mercè, que ha compartido, y a veces sufrido, mi pasión por las motos, por el Trial y por Bultaco, siempre ha sabido acompañarme con amor y con una paciencia infinita, mucha más de la que yo he tenido nunca.

Y como no podía ser menos, una de las grandes «culpables» de que hoy estemos aquí es ella. Mercè trabajó en «la Caixa» desde muy joven y, a lo largo de su paso por las distintas secciones de los Servicios Centrales, conoció a quien sería, no solo uno de sus mejores jefes, sino también uno de sus grandes amigos.

En el 2012, Josep M.ª Jordà, a través de Mercè, me propuso un tema que sabía que podría interesarme. Me habló de dos amigos suyos: Enrique Monforte y su hermana María Teresa, esposa de Juan Luis Gaillard, quien había sido responsable del Departamento de Comunicación y Prensa de Bultaco. Gracias a él, ambos conservaban una información privilegiada sobre la marca y su fábrica.

No fue hasta el 3 de octubre de 2012 cuando concretamos una visita a los hermanos Monforte, en su casa de Molins de Rei, Barcelona. Lo que descubrí aquel día superó cualquier expectativa. María Teresa y Enrique custodian un archivo fotográfico de cerca de 60.000 imágenes: negativos, hojas de contactos, copias en papel, prospectos, catálogos… todo absolutamente dedicado a Bultaco. Fotografías de modelos, prototipos, pruebas en todas las especialidades, pilotos y un sinfín de detalles que narran la historia de la marca.

Jamás en mi vida había visto semejante cantidad de información reunida sobre Bultaco. Ni siquiera sobre motocicletas en general. Y aún menos, tan meticulosamente clasificada, ordenada y registrada.

Según me explicó María Teresa, Juan Luis era extremadamente minucioso. Nunca dejó de anotar cada acontecimiento que decidía capturar con sus cámaras de fotografiar.

No estuve seguro de que los hermanos Monforte fueran plenamente conscientes del “tesoro” que tenían en casa. Tampoco sé si alguno de los presentes, aquel día, percibió el impacto que todo aquello causó en mí al ver, aunque fuese por encima, la magnitud de la historia de la marca de mis amores: Bultaco.

Mª Teresa Monforte – Juan Luis Gaillard – Enrique Monforte

Enrique y María Teresa me comentaron que deseaban hacer público aquel archivo. Su objetivo no era económico, era, sobre todo, sentimental. Me sentí profundamente identificado con ese propósito y, sin saber aún cómo, ni de qué manera, ni cuándo, me ofrecí a ayudarles a dar a conocer ese legado.

Pero pasó el tiempo… y no volví a saber nada más ni de la familia Monforte ni del archivo de Gaillard hasta pasados 11 años.

Josep Maria Jordà no pudo asistir al evento y en su lugar tuvimos a su hermano, Carles Jordà.

¿Pero de quién estamos hablando?

JUAN LUIS GAILLARD

De padre francés y madre catalana, Juan Luis Gaillard Serra nació en Barcelona el 21 de julio de 1930 (hoy tendría 95 años). Ingeniero Técnico Industrial de formación, tras una primera etapa profesional en La Maquinista, en 1964 pasó a formar parte de la plantilla de Bultaco. Su labor inicial consistió en desarrollar los catálogos de despiece de los distintos modelos que se estaban fabricando.

Sin embargo, en la fábrica no había nadie que se encargara de documentar gráficamente los catálogos y carteles publicitarios que era necesario realizar. Juan Luis, gran apasionado de la fotografía, dio entonces un paso al frente y pasó de ejercer tareas propias de ingeniería a convertirse en el Responsable del Departamento de Comunicación y Prensa.

Desde ese momento, innumerables eventos y momentos clave de la historia de Bultaco quedaron inmortalizados bajo el inconfundible “clic-clac” de sus inseparables cámaras fotográficas (algunas de las cuales pudimos ver en directo durante el evento), hasta el cierre definitivo de la fábrica.

El 24 de septiembre de 1978 contrajo matrimonio con María Teresa Monforte de Llanes, quien nos acompañó en esta ocasión y que, junto a su hermano Enric, fueron en gran parte los “culpables” de que este evento llegara a celebrarse.

Tras 19 años en Bultaco y el cierre de la empresa en 1983, ya con 53 años, Juan Luis se dedicó a organizar, por si no lo estaba ya, el valioso Archivo Bultaco, además de realizar diversos trabajos fotográficos como profesional autónomo.

El 9 de enero de 2005, a la edad de 75 años, un derrame cerebral fulminante se lo llevó para siempre. Descanse en paz.

Pasados 11 años desde aquel primer contacto con los hermanos Monforte: Enric y María Teresa, cuñado y viuda de Juan Luis Gaillard, se pusieron de nuevo en contacto conmigo. Ahora sí que su propósito era claro: explorar cómo podíamos dar visibilidad a este gran tesoro. Aunque Juan Luis ya no estaba con nosotros, su magnífico trabajo no podía quedar en el olvido. La mejor manera de honrar su memoria era compartiendo su legado con todos los amantes del motor y, en especial, con los seguidores de Bultaco.

Todo comenzó con una visita a mi pequeño local de motos. Fue una visita decisiva. Allí comprendimos que aquel archivo no solo tenía valor documental, sino también emocional y cultural.

Poco después volví a desplazarme a la Masía de Can Planas, en Molins de Rei, donde estaba todo el archivo de Juan Luis, que revisamos en parte y concretamos cómo íbamos a gestionarlo. Fue el inicio de un proceso largo, pero profundamente gratificante.

La cantidad de material que había que gestionar era enorme. En un principio mi intención era centrarme solo en las fotos de Trial pero, poco a poco, a medida que iba avanzando, me fui dando cuenta de que ya le había cogido el ritmo… y que valía la pena seguir con el resto de especialidades. Empecé con los negativos de Trial, los primeros que escaneé. Cada fotografía era una historia. Cada negativo, una pieza del legado de Juan Luis que volvía a cobrar vida.

Fueron varios los viajes que hice a la Masía, siempre acogido con la hospitalidad de Enric. Entre calçots, tomates, lechugas… y largas charlas sobre motos y recuerdos, fui completando la primera publicación en bultaco.cat. Aquellas conversaciones eran mucho más que anécdotas: eran la esencia de una época.

También tuve la oportunidad de conocer a Joan Manuel Sala, primo hermano de Juan Luis. Él me compartió innumerables anécdotas y comentarios del paso de Juan Luis por Arenys de Munt, sede de muchos reportajes y catálogos de Bultaco. Sus recuerdos me ayudaron a completar la historia de un hombre y una pasión que marcaron una generación, también con sus hermanas, Montse y Piluca, que aparecen en innumerables fotografías y catálogos.

Este proyecto no solo es una recuperación de archivos fotográficos. Es un homenaje. Un puente entre pasado y presente. Y una forma de mantener viva la memoria de Juan Luis Gaillard y el espíritu de Bultaco. Gracias a todos los que, con su tiempo, su cariño y su entusiasmo, han hecho posible que este legado vuelva a rodar.

Os garantizo que todo lo que pude digitalizar es verdaderamente apasionante. Hay fotos que, estoy seguro, muchos bultaquistas no han visto nunca en su vida… yo mismo por ejemplo.

Después de casi dos años, literalmente “amorrado” a la pantalla del ordenador, he conseguido escanear uno por uno los 3.602 sobres que contenían 45.482 negativos. Un trabajo meticuloso, paciente, pero también muy emocionante.

Y el resultado de todo ese esfuerzo se puede resumir así:

5.695 fotos de Trial.

10.295 fotos de Motocross.

4.847 fotos de Todo Terreno.

3.899 fotos de Velocidad.

10.758 fotos de Varios.

8.109 fotos de Motos.

742 fotos de la familia Monforte (solo para ellos).

1.137 fotos de la familia Sala-Bellsolell (solo para ellos).

De todas estas imágenes, he compartido 15.000 en bultaco.cat y 1.468 más en distintos grupos de WhatsApp, como el Sherpa T, BSC y otros.

Ha sido un trabajo arduo, sin duda, pero también muy gratificante, porque gracias a todo ello hemos podido conocer mucho más sobre la historia de Bultaco, una marca y una época que forman parte de nuestra memoria y de nuestra pasión.

Para comentar este apartado contamos con la presencia de gran parte de los protagonistas, la familia Bultó.

El vocablo “Don”, de origen hispano y tradicionalmente usado de forma protocolaria antes del nombre de una persona, es una expresión de respeto, cortesía y distinción. Estamos acostumbrados a recordar que a Francesc Xavier Bultó, le llamábamos cariñosamente Don Paco.

Entre nosotros había alguien muy especial que el día anterior celebró 90 años, y que decidió posponer la celebración de su cumpleaños con la familia para poder estar en este evento.

Y con una mezcla de humildad y cariño, creí oportuno comentar que deberíamos tratarle también con este vocablo de honor.

DON ORIOL PUIG BULTÓ, feliços 90!

Me gustaría comentar y también agradecer, que en este trabajo hay fotos que abarcan desde 1955 hasta 1984. En mayor o menor medida, están representados muchos momentos, aunque también es cierto que faltan algunos, como por ejemplo del Trial de Sant Llorenç de 1974, todo el año 1980, y otras que todavía no he podido identificar.

La familia Monforte me comentó que muchas cosas se quedaron en la fábrica, aunque también es verdad que parte del material se cedió a revistas, importadores y colecciones privadas.

Uno de los momentos que más ilusión me hizo fue encontrar, entre los archivos de Juan Luis, unas fotos en las que salgo yo mismo, cuando tenía solo 12 años. Fueron tomadas el 8 de septiembre de 1974, en La Roca del Vallès, durante uno de los cursillos organizados por Josep Isern, del que guardo un recuerdo muy especial.

Y empezamos a comentar sobre las fotografías del archivo, empezando por las especialidades.

De TRIAL tenemos 5.695 fotos desde 1964, con el primer Trial del Tibidabo, hasta 1979, y durante esos años fotos del Trial de San Antonio, de Reyes, de Sant Llorenç, Los 3 días del Cingles, etc.

Aquí tuvimos un momento muy emotivo cuando comenté lo siguiente:

Quiero hacer una mención especial a MANEL SOLER “el Monstruito”, que estaba al corriente de este archivo y que seguro hizo algo para recuperarlo.

MANEL fue uno de mis grandes ídolos de juventud, una de esas personas que uno admira desde la distancia, soñando algún día con poder compartir siquiera una conversación. Pero con el paso de los años, la vida, tan generosa a veces, me regaló algo aún más valioso: su amistad. Ver cómo aquel referente se convertía en un amigo cercano, en alguien con quien compartir risas, confidencias y momentos trialeros, me llenaba de una gratitud profunda. Era un recordatorio constante de que los sueños de juventud, a veces, pueden transformarse en realidad.

También quise comentar…

MANEL con 63 años, presumía de tener la sangre de un chaval de 15. Vivía con una pasión desmedida los triales de sus amores y no perdía la oportunidad de desplazarse a cualquiera de ellos para respirar la atmósfera de las motos clásicas, pero llevaba poco más de dos años con una idea en la cabeza, con una ilusión, con un sueño, que no tardó en proponerme.

Víctor, tenemos que hablar con Yato para hacer un Trial en San Antonio y reunir en un acontecimiento único personas con diferentes intereses, conocimientos, creencias y visiones, pero con una característica especial que nos une a todos: BULTACO, la SHERPA T, el TRIAL y la Masía SAN ANTONIO».

A mí se me pusieron los pelos de punta y los ojos como platos, me quedé sin palabras pero asintiendo en todo lo que me iba proponiendo. Lo llevábamos con la discreción que requería el tema, pero Manel nos dejó aquel maldito 20 de enero de 2021 y ahora, pasados casi 5 años de su fallecimiento y después de hablar con Ignacio y Rafa, toca hacerlo público.

De 1963 a 1972 se celebraron 10 ediciones del Trial de San Antonio.

Vamos a poner todos los medios para volver a organizar el TRIAL de SAN ANTONIO en esta Masía y que se convierta en el entorno bultaquista por excelencia. No creemos que en el 2026 nos dé tiempo a organizarlo, porque lo queremos hacer en las mismas fechas que se hacía normalmente, a finales de enero, primeros de febrero, pero de cara al 2027 tendremos el XI TRIAL SAN ANTONIO.

Manel Soler tenía un sueño. Volver a hacer el Trial de San Antonio y allí donde esté, lo verá cumplido.

Moltes gràcies amic!

Tuvimos entre nosotros a: Pere Taulé, César Rojo, Javier Cucurella, Jaime Puig, Eugeni Majó, Joan Cusó, Miguel Blanc, Alfons Soler, entre otros varios trialeros de la época i actuales.

De MOTOCROSS tenemos 10.295 fotos desde 1960, con el Motocross Ciudad Diagonal, hasta 1979 con los Motocross de: Montgai, Vallés, el curso con Joel Robert, etc.

Tuvimos entre nosotros a: Manolo Marqués, Jorge Capapey, Mingo Gris, José Ángel Mendívil, Jesús Romero, entre otros varios crosseros de la época y actuales.

De TODO TERRENO tenemos 4.847 fotos desde 1965, con los dos días de Navacerrada, hasta 1979 y en esos años los TT de: la Espluga de Francolí, Poblet, Segre, etc.

Tuvimos entre nosotros a: Narcís Casas, Casimiro Verdaguer «Caver», entre otros varios endureros de la época y actuales.

De VELOCIDAD tenemos 3.899 fotos desde 1957, con las 24 horas de Montjuic, hasta 1979 con las carreras en: Jarama, Cullera, Calafat, la Copa Streaker, etc.

No contamos con la presencia de demasiados pilotos de Velocidad, porque algunos no pudieron desplazarse, como es el caso de SITO PONS (ganador de la Copa Streaker) y otros que no les fue posible cambiar la agenda. Pero tuvimos el honor de contar con una persona que, sin duda, todos conocían. Un piloto ejemplar, un periodista apasionado, el fundador de SOLO MOTO.

Un visionario que fue capaz de imaginar y crear el primer Trial Indoor, cuando nadie pensaba que algo así fuera posible. El mismo que dio vida a pruebas tan emblemáticas y recordadas como el Criterium SOLO MOTO y el Superprestigio, entre muchas otras. Pero, por encima de todo esto, estuvimos ante una gran persona. Alguien que ha vivido, sentido y contado el mundo del motor como pocos. Un hombre que ha dejado huella no solo por lo que ha hecho, sino por cómo lo ha hecho y explicado, con pasión, con autenticidad y con un amor inmenso por este deporte: Jaime Alguersuari.

También nos acompañó Javier Gil como responsable de la Resistencia de la FCM y un auténtico apasionado de las 24 horas de Montjuic.

De VARIOS tenemos 10.758 fotos desde 1959 a 1981 y hay de todo: Bultaco – Pruebas de motos – Reportajes – Mas Casellas – La Fábrica – Salón del Automóvil – Coches – Fórmula 1 – etc. etc. etc.

Este apartado es brutal! Y para comentarlo, tuvimos entre nosotros a los dos responsables de los clubs existentes: Ramon Codina por el BSC y Oriol Miró por el Club Bultaco.

Por desgracia, no tuvimos entre nosotros a ninguno de los fundadores de Bultaco. Sin embargo, sí contamos con la presencia de familiares que mantienen viva su memoria y su legado.

Con la familia Bultó: Cristina, Anta y María, ya habíamos compartido recuerdos y anécdotas entrañables, y ahora le tocaba el turno al sobrino de Joan Prat, uno de los grandes fundadores de Bultaco.

Santi Prat nos regaló algunas historias y curiosidades, tanto de su padre, en aquellos días de trabajo incansable en el almacén de la calle Alarcón, como de su tío, el propio Joan Prat.

De MOTOS tenemos 8.109 fotos desde 1958, con el primer prototipo de la TRALLA 101, hasta 1984 con la última STREAKER BLANCA y, entre ellas, todos los modelos que ya conocéis.

Este apartado fue el más engorroso de hacer. Fotos de las motos por arriba, por abajo, derecha, izquierda, detalles, en fin… todas las imágenes necesarias para elaborar los catálogos correspondientes.

Tuvimos entre nosotros para comentar este apartado a: Vicente Ballester, uno de los mejores coleccionistas del país, los hermanos Lozano (Rafael y Luis) del Museo de la Moto Española y a José Luis Rodríguez «el Puma», quizás el mejor preparador de motos clásicas, en especial de la Sherpa T.

Y para ir acabando el evento…

BULTACO cerró sus puertas y, años más tarde, Juan Luis nos dejó. De repente, nos vimos huérfanos de nuestra marca más querida y de uno de los mejores fotógrafos que ha dado este país.

Sin embargo, la vida siguió avanzando y con ella el motociclismo que, con el paso del tiempo, estalló en una avalancha de nuevas marcas, modelos y pilotos que han logrado que nuestro país sea la envidia de muchos.

A pesar de la controversia que algunas veces suscitan las federaciones, forman parte esencial de estos éxitos. Por eso, para cerrar este evento, contamos con la presencia de Tato Prat, presidente de la Federación Catalana de Motociclismo.

Y llegó el momento de despedirse.

Fueron siete horas de aplausos, risas y emociones compartidas, y todos coincidimos en que se nos hicieron cortas.

No quiero terminar sin expresar mi agradecimiento a todas las personas que, de una forma u otra, ya sea mediante mensajes privados, en los diferentes grupos o a través de llamadas personales, se han puesto en contacto conmigo durante este tiempo para felicitarme y agradecerme el trabajo realizado. También quiero dar las gracias por la valiosa colaboración de quienes me han ayudado en la identificación de pilotos, personas y motos que aparecen en muchas de las fotos.

Quiero expresar mi más profundo agradecimiento a la familia Bultó y, de manera muy especial, a Ignacio Bultó y Rafa Tarradas, por su hospitalidad y colaboración que nos ha permitido organizar este evento en un lugar tan emblemático como es la Masía San Antonio.

Y, por supuesto, gracias a todos los asistentes por acompañarnos y formar parte de esta jornada tan especial.

Espero que hayáis disfrutado de esta crónica tanto como nosotros disfrutamos viviéndola en directo, y que os llevéis un bonito recuerdo de un día que, sin duda, quedará en la memoria de todos.

Al día siguiente regresamos de nuevo a la Masía de San Antonio.

No lo hicimos únicamente para recoger el material de la presentación, sentía la necesidad de que mi familia, y muy especialmente mi nieto, pudiera ver con sus propios ojos y conocer de cerca el espacio donde se fraguó el inicio de la historia de Bultaco.

Quería que caminara por esos mismos rincones cargados de recuerdos, que respirara el ambiente donde nacieron los primeros sueños, el esfuerzo y la pasión que dieron origen a todo.

Era una forma de compartir el legado, de tender un puente entre el pasado y el futuro, y de transmitirle que allí, en aquel lugar, empezó una historia que aún hoy sigue viva.