555.- Ayer tuve el honor y el placer de visitar la exposición dedicada a Bultaco en Casa SEAT y, además, asistir al acto que se celebró con los organizadores, familia Bultó y un gran número de pilotos y personas vinculadas a la marca, entre ellos, Oriol Puig Bultó, que presentó su biografía “Una vida sobre dos ruedas”. Acontecimientos que, cada uno a su manera, me hicieron revivir recuerdos, reencontrarme con buenos amigos y, sobre todo, sentir de nuevo aquella pasión por Bultaco que tantos compartimos. Pero, vayamos por partes.
El buen amigo Jaime Puig llevaba ya tiempo trabajando en este proyecto. Ahora jubilado, pero con una larga trayectoria al frente de SEAT SPORT, Jaime se implicó a fondo para que esta exposición se hiciera realidad y estuviera a la altura de lo que representa Bultaco. Puso toda la carne en el asador, dedicándole tiempo, esfuerzo, ilusión y, estoy seguro, muchas horas de trabajo y algún que otro quebradero de cabeza. El resultado estuvo a la altura de las expectativas, la exposición fue un éxito y, para muchos de los que vivimos aquella época, una magnífica oportunidad de reencontrarnos con una parte muy importante de nuestra historia.
Por otra parte, el incansable Oriol Puig Bultó, acompañado de su inseparable Marta, fue el encargado de presentarnos y poner en nuestras manos su libro, “Una vida sobre dos ruedas”. Ayer mismo, al llegar a casa empecé a leerlo y, aunque evidentemente todavía no lo he terminado y, por tanto, sería prematuro hacer una valoración de su contenido, hay algo que tengo claro, conociendo a Oriol, su manera de vivir y explicar las cosas y la pasión que transmite cuando habla de motos y de su historia, estoy convencido de que disfrutaré muchísimo de su lectura. Cuando lo termine, ya habrá tiempo de hablar del libro como se merece.
Quiero dar mi más sincera enhorabuena a los responsables de hacer posible esta exposición: Jaime, Estanis, Cristina y todos aquellos que han contribuido a que el proyecto llegara a buen puerto. Os felicito de corazón. No es fácil reunir tantas historias, tantos recuerdos y tanta pasión en un mismo espacio y conseguirlo de una manera capaz de emocionar tanto a los bultaquistas de siempre como a quienes se acercan ahora a su legado, tiene un mérito enorme.
Gracias por el trabajo realizado y por regalarnos una jornada tan especial. Porque Bultaco no es solamente una marca de motos ni un conjunto de modelos que forman parte de la historia industrial de nuestro país. Bultaco es una manera de entender la vida, una actitud, una pasión y, para muchos de nosotros, una parte inseparable de nuestra propia historia.
Otro de los grandes placeres de la jornada fue poder ver y saludar a la familia Bultó al completo. En los últimos tiempos, gracias al trabajo que he realizado con el archivo fotográfico de Juan Luis Gaillard, he tenido la oportunidad de hablar con varios miembros de la familia y compartir con ellos fotografías, recuerdos y conversaciones en torno a una historia que merece ser conservada y divulgada. Sin embargo, poder coincidir con todos ellos, reunidos en una misma ocasión, fue algo muy especial.
Hay encuentros que tienen un valor añadido, porque detrás de cada saludo hay recuerdos, vivencias y una historia compartida que no siempre necesita demasiadas palabras.
Mención aparte merece la presencia de tantos pilotos de distintas especialidades, periodistas, profesionales y otras personas vinculadas al mundo del motor. Muchos de ellos auténticos ídolos de mi juventud. Poder saludarlos, conversar con ellos y compartir unos instantes en un ambiente tan cercano fue un auténtico privilegio.
A veces, con el paso de los años, uno tiene la oportunidad de reencontrarse con aquellas personas a las que admiraba cuando era joven. Estos momentos siempre tienen algo de mágico porque por unos instantes el tiempo parece retroceder y vuelven a mi memoria las carreras, las motos, las gestas deportivas y aquellos nombres que seguía con admiración.
Y llegamos a Oriol Puig Bultó.
Con Oriol he tenido la suerte de compartir diferentes momentos y, curiosamente, cada uno de ellos me ha abierto la puerta a un nuevo mundo de ilusión. Es una persona entrañable, cercana y de esas con las que resulta fácil sentirse a gusto desde el primer momento. Tiene esa capacidad de hablar de su historia y de la de los demás con naturalidad, sin perder nunca la pasión ni la humanidad que hay detrás de cada recuerdo.
Para mí, estos encuentros tienen un valor especial. No se trata únicamente de conocer mejor a alguien que ha formado parte de la historia de Bultaco, sino también de descubrir a la persona que hay detrás del nombre, escuchar sus vivencias y comprobar que, más allá de los éxitos, las motos y las anécdotas, lo que realmente permanece son las experiencias compartidas y las relaciones humanas.
Por eso, la presentación de su libro fue también una ocasión para celebrar su trayectoria, su manera de entender la vida y su generosidad a la hora de compartir recuerdos con todos nosotros. Estoy deseando terminar de leer su biografía para descubrir todo lo que Oriol ha querido dejar escrito en sus páginas y, por supuesto, agradecerle públicamente la dedicatoria que tuvo el detalle de hacerme.
Me fui de Casa SEAT con la satisfacción de haber vivido una jornada magnífica, de haber saludado a buenos amigos, de haberme reencontrado con personas a las que admiro desde hace muchos años y de haber comprobado, una vez más, que la historia de Bultaco continúa muy viva.
Y es que, al final, las marcas pueden desaparecer, transformarse o quedar en los libros de historia, pero hay legados que nunca se apagan. Permanecen en las motos, en las fotografías, en las historias que contamos y, sobre todo, en las personas que los mantienen vivos.
Una vez más, gracias, Jaime, Estanis, Cristina y a todos los que habéis hecho posible esta exposición. Gracias a la familia Bultó por compartir una jornada tan especial. Y gracias, Oriol y Marta, por vuestra cercanía y por seguir regalándonos momentos de ilusión.
¡Que continue el “entusiasmo” y larga vida al espíritu Bultaco!