Josep Isern

Mollet del Vallès, Barcelona, 4 de febrero de 1940.

Es uno de los grandes impulsores del motociclismo catalán. Comerciante, promotor deportivo y coleccionista, dedicó toda su vida a la moto, dejando una huella imborrable tanto en el ámbito comercial como en la formación de nuevas generaciones de pilotos.

Continuó el negocio familiar Motos Isern, fundado en 1924, y lo convirtió durante las décadas de 1960 y 1970 en uno de los concesionarios de motos más prestigiosos de España. Especializado en las motos de montaña, fue distribuidor de marcas como Montesa, Bultaco, OSSA, Derbi y Ducson, llegando a ser en dos ocasiones el mayor vendedor de motocicletas Montesa del mundo. En 1978 inauguró el emblemático edificio de siete plantas de Mollet del Vallès, convertido en un referente para los aficionados al motociclismo.

Pero su mayor aportación fue la promoción del deporte base. Convencido de que el futuro del motociclismo estaba en los más jóvenes, organizó desde finales de los años sesenta innumerables cursillos de iniciación, escuelas de Trial y Motocross, y competiciones infantiles, permitiendo que miles de niños descubrieran este deporte en una época en la que apenas existían iniciativas de formación. Gracias a la Escudería Isern y, posteriormente, al Moto Club Mollet, impulsó pruebas deportivas, creó el circuito de Gallecs y fomentó el nacimiento de numerosos pilotos que acabarían destacando en el panorama nacional e internacional. Su labor fue decisiva para popularizar el Trial y el Motocross en Cataluña.

Ligado desde siempre al Trial, también colaboró estrechamente con su cuñado, el tricampeón de España Pere Pi, acompañándolo durante buena parte de su trayectoria deportiva y participando activamente en la organización de competiciones y actividades de promoción del motociclismo.

Tras su jubilación, en 2008 creó junto a su esposa Montserrat Abril el Museu Isern de la Moto, donde reunió una extraordinaria colección de motocicletas, documentación, trofeos y recuerdos de la historia del motociclismo español. El museo representa la culminación de toda una vida dedicada a conservar el patrimonio de las dos ruedas y a transmitir esa pasión a las nuevas generaciones.