Jordi Tarrés

Cuando me propuse dar vida a este portal con historias y recuerdos del mundo del Trial, tuve clarísimo quién quería que fuese mi piloto de referencia. No hubo dudas, ni titubeos: siempre ha sido, y siempre será, Jordi Tarrés.

En los años 70, las marcas españolas brillaban en los campeonatos del mundo de Trial, pero nuestros pilotos todavía no lograban alcanzar ese sueño dorado. Soler, Gorgot, Gallach, Renales… todos ellos nos regalaron grandes momentos y victorias importantes, pero el título mundial se resistía. Hasta que llegó él.

Con Jordi Tarrés, el Trial cambió para siempre. Su aparición no solo revolucionó la forma de pilotar, sino que abrió una puerta que ya nunca se cerró: desde entonces, es imposible imaginar esta disciplina sin un español luchando por estar en lo más alto. Cada trialero ha copiado, admirado o perseguido alguna vez ese estilo suyo tan único, tan fluido, tan suyo. Siete veces Campeón del Mundo… pero mucho más que eso.

Le pedí una entrevista y, como si no supiera decir nunca “no” a un buen rato de conversación, aceptó sin dudarlo.

Charlamos largo y tendido: del Trial de antes y del de ahora, de su familia tan unida a este deporte, de las molestias de espalda que a veces no le dejan disfrutar como quisiera, de sus aventuras organizando eventos en Marruecos, de su proyecto para dar vida a nuevas marcas de Trial, del reglamento, de sus tesoros personales, etc. Me enseñó la moto que más emociones le despierta -entre las siete Campeonas del Mundo que guarda- y una colección de cascos, pósters, diplomas y recuerdos que te hace entender, de golpe, lo enorme que ha sido su trayectoria. Cada objeto tenía una historia. Y cada historia confirmaba lo que ya intuía antes de entrar por la puerta.

La edad pasa para todos, es inevitable, pero los recuerdos permanecen. Y para mí -lo digo con total honestidad- Jordi Tarrés ha sido el mejor piloto de la era moderna del Trial. Solo Toni Bou ha logrado superar lo que él construyó, y eso ya lo dice todo.

Su trayectoria, sus títulos y muchos más detalles podéis encontrarlos en su apartado de esta misma web. Pero ahora le toca a él explicarse. 

Os dejo con Jordi...

Desde mi infancia  tenía claro que las motos eran una prioridad, quizás el no tener la posibilidad de adquirir una, provoco aun más el deseo de tenerla. 

Inicialmente  me daba igual si era de trial o enduro, a los 13 años comencé a montar en moto de la mano de mi hermano mayor Francesc que fue quien me dio los primeros consejos. Durante un tiempo compaginé la práctica de Trialsin con escapadas casi nocturnas “robándole” la moto a mi hermano. 

Mi primera y última moto de trial comprada fue una Montesa Cota 349. Antonio Trueba me ayudó financiándome y así pude adquirirla. Con ella comencé a disfrutar de este deporte y en cualquier momento libre salía a practicar. Muy pronto me di cuenta de que hacer trial era lo que más me gustaba y  además se me daba bien. 

Poco más tarde evolucioné mucho y me animaron a dejar el trabajo como peón de albañil para dedicarme 100% al trial, algo que me pareció increíble, levantarte por la mañana y poder tener todo el día para entrenar, wau!! Qué felicidad. 

También tenía claro que tenía que aprovechar esta oportunidad y esforzarme para tirar adelante y así lo hice. En todo momento me dediqué al máximo tomando como referencia a los mejores pilotos, puliendo a mi manera algunos aspectos. 

Gracias a ello pude conseguir participar en infinidad de pruebas, viajar y formarme como piloto y como persona de una forma muy sana, con unas reglas del juego que exigen ser legal y honesto, valores imprescindibles para superarse. 

Como todos ya sabéis, más tarde llegaron los frutos de este gran trabajo con victorias en pruebas memorables como los 6 días de Escocia, conseguir 9 campeonatos de España o 7 del Mundo.

Evidentemente conseguir triunfos te llena de felicidad ya que es lo que más deseas, pero también  te consume  la presión, el trabajo duro, el miedo a defraudar o lesionarte son un peso muy grande que hay que ir superando sobre todo a medida que pasan los años y también coges más experiencia. 

Gracias Víctor por permitirme colaborar y aportar mi “granito de arena” en la redacción. Sin duda hay mucho trabajo y horas invertidas detrás, por un deporte que ha sido toda mi vida.